domingo, 13 de agosto de 2017

CÓMO AYUDAR A UNA PERSONA CON DEPRESIÓN: PRIMERO PONTE EN SUS ZAPATOS

Dra. Mª Nieves Martínez-Hidalgo 
Psicóloga Clínica
Psicoterapeuta












Living with depression es un vídeo con el que podrás aprender a ponerte en el lugar de una persona que está atravesando por un proceso de depresión. Comprenderás por qué es tan difícil vivir con una máscara tras la que se oculta la imposibilidad de vivir, de vivir con  mayúsculas, sintiendo  y disfrutando de lo que te rodea.

Es importante conocer los síntomas para poder apreciar el sufrimiento de tu amigo, tu familiar, tu pareja o tu compañero de trabajo.

Es importante saber que decirle "intenta animarte, o intenta relajarte" no le servirá de nada; quizás hasta se ponga peor si hace el esfuerzo por acompañarte a ese evento que para ti es relevante, porque se sentirá más vacía, más extraña, más aislada que si estuviera sola en casa, mientras observa cómo los demás siguen con sus vidas y la de ella está paralizada.

Escuchar con atención, acompañar, respetar sus deseos, darle tiempo y espacio para su recuperación, por mucho que nos duela verla sufrir, apoyarle en lo que necesite, estimularla para que busque ayuda profesional, aunque en otras ocasiones no le haya servido de nada. Darle esperanza.

Enfadarse con ella,  excluirla de nuestra vida, culparla por creer que si no sale del pozo es porque no quiere,  o porque le gusta hacerse la víctima, es un error lamentable y que indica nuestra ignorancia y falta de empatía.

La depresión es una enfermedad causada por múltiples factores: biológicos, sociales, psicológicos, laborales.... Es importante saber que la medicación por si sola no cura nada, el tiempo, tampoco.
Es necesario que la persona con depresión realice psicoterapia (tratamiento psicológico que le facilitará la comprensión de sus circunstancias personales y la influencia del contexto social) y con la ayuda profesional del psicólogo clínico y el apoyo de familiares y amigos pueda, poco a poco, recuperar las ganas de seguir viviendo.




#Cuidatusaludmental #Habladetusaludmental

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domingo, 23 de julio de 2017

SOLEDAD VOCACIONAL O AISLAMIENTO EXISTENCIAL

El miedo a la soledad por el doctor Juan José RegaderaDr. Juan José Regadera                                               
Psicólogo Clínico
Psicoterapeuta

















1. Introducción


A solas, habitando en un lugar donde reina la ansiedad, la depresión o la manía, los problemas de personalidad, las alucinaciones o el delirio, la persona es poco consciente de cual es el grado de su sufrimiento. Tampoco es consciente de su nivel de soledad.

Hay algo más que el propio sufrimiento en la persona que padece ansiedad, depresión, alucinaciones o delirios, y ese algo, es su soledad.

El síntoma (psiquiátrico o psicológico) permite que la soledad se ubique en otro sitio. Pero esta ocurrente solución, no es ni mejor ni peor, es, simplemente un modo de distraer este sentimiento.

En estos casos, los psicofármacos ayudan, y ayudan mucho, sobre todo los denominados “tranquilizantes mayores” como son los neurolépticos, pero hay un espacio donde la química no llega, y ese espacio, el más profundo del mapa personal, es, volvemos a repetir, la soledad.

Allí, a la soledad, nada ni nadie puede llegar (como tampoco llegaría, la pareja, el entorno familiar, los amigos, las drogas, el alcohol, los tranquilizantes, etc.), sólo llega uno mismo y por sí mismo, y es a través del acto de la propia creación. Es decir, haciendo algo propio y original, en definitiva, poniéndonos manos a la obra con calma y tesón.

Este acto de creación, o modo de obrar, lo que la psicología moderna denomina “autorrealización” -en el sentido de Maslow- y nosotros vocación, es el ingrediente más extraño y misterioso que encierra la persona.

Por un lado, somos libres –no tenemos por fuerza que hacer nada-, sin embargo, ante esta libertad se alza siempre algo con un carácter de necesidad, como diciéndonos, poder puedes ser lo que quieras pero si quieres dejar de sentirte solo, tendrás que ser de una determinada manera. Por tanto, decidirse, elegir, la forma concreta de creación personal, es la cuestión.

Visto así, la soledad existencial, y no el enclaustramiento*, será el mejor remedio contra un gran número de criterios diagnósticos (al menos los más sencillos, como son la ansiedad y la depresión). Pero claro, la soledad, como tantas otras cosas que importan, hay que aprehenderla. Y para su aprendizaje es necesario dar respuesta a la pregunta de Descartes:

                                                        Quod vitae sectabor iter?  
                                                      ¿Qué camino debo seguir?

Y este camino, que llamaremos “soledad vocacional”, se convertirá en la “autentica” finalidad de nuestro vivir,  ya que tiene que ser elegido, y esto, a lo que estamos obligados a elegir,  es la creación, nos guste o no, podamos o no, de nuestra existencia personal.



 2. Hechos

El manual de Trastornos Mentales y del Comportamiento CIE 10, no recoge dentro de su nomenclatura una categoría que represente el concepto de soledad o aislamiento; por su parte, el Manual Diagnostico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-5, recoge dentro del apartado “Otros problemas relacionados con el entorno social”, el código V60.3(Z60.2): Problema relacionado con vivir solo. Esta categoría se debe utilizar cuando un problema relacionado con el hecho de vivir solo es el objeto de la atención clínica o tiene algún impacto sobre el tratamiento o el pronóstico de la persona. Son ejemplos de este tipo de problemas los sentimientos crónicos de soledad, aislamiento y carencia de una estructura que realice las tareas de la vida diaria (p. ej., horarios irregulares de comida y sueño, irregularidad en las tareas de mantenimiento del hogar).

Como podemos apreciar, no es este el tipo de soledad al que aquí hacemos referencia, y por lo tanto, podemos concluir, que las nomenclaturas internacionales (DSM-5 y CIE 10) no recogen este aspecto o visión antropológica de la psicopatología que nosotros compartimos. Esto es, que la vida de cada uno de nosotros es un quehacer, pero no un quehacer cualquiera, sino justamente un hacer lo que cada uno debe hacer. Y que, entre los muchos quehaceres posibles, la persona tiene que acertar con el suyo y resolverlo certero, entre lo que se puede hacer –que puede ser cualquier cosa- por lo que hay que hacer –en el sentido de original-. Y que aquel que no lo consiga, experimentará un sentimiento profundo e intenso de soledad personal, porque sentirá la desagradable sensación de no sentirse acompañado de sí mismo en el camino que, inevitablemente, tiene que recorrer.


3. El problema insoluble de la soledad

Dios para sobreponerse a su insoluble soledad, es presentado en el segundo relato de la creación del hombre (Génesis 2, 4b-25), después de los cinco primeros infatigables días que le llevó la creación del mundo, como un alfarero que modela en un torno el cuerpo del primer hombre con arcilla, en su justo grado de humedad para poder ser trabajada. No satisfecho con el producto final de su obra (paraíso, Adan, Eva), en sucesivos pasajes del Génesis, Dios se verá obligado a desarrollar otras creaciones como consecuencia del pecado de Adán, que trasmitió a toda la posteridad, y la pérdida de privilegios recibidos gratuitamente por Dios, que hacían de él un hombre ideal.

Adán y Eva de Alberto Durero, 1507, Museo del Prado
Con este clásico y adaptado relato del Génesis, queremos destacar que en la medida en que uno es responsable de la propia vida, uno está solo.

Y que esta responsabilidad, no es mitigada por la familia, la religión, la solidaridad, el amor, o la sexualidad. Nada es suficiente para diluir el sentimiento de profunda soledad inherente al acto de la propia creación entendida como autentica vocación. Vocación concreta, individual, autónoma, original e integral, que es la vida de cada uno, no para el esquema social que es adaptarse al mundo de los demás fantaseando otras vidas, lo cual no es una fantasía creadora, sino puramente reproductiva.

El desasosiego derivado de la creación de uno mismo, tiene la connotación profunda e inquietante de la soledad. Y esta abrumadora soledad, no social, sino soledad existencial, que es aún mucho más profunda, es la soledad de estar separado del mundo tal y como uno lo experimenta por la responsabilidad de hacer las cosas “por uno mismo”.

4. Remedios contra la soledad

Saber quedarse solo consigo mismo y ensimismarse, para después transcenderse, es una de las facetas humanas más difíciles, y a la vez necesarias. Las pasiones, los apetitos, los intereses gritan con más fuerza que la propia voz interior. Por ello, cuando la soledad derivada de la no realización de la vocación personal sea dolorosa, se debe acudir a la reflexión psicoterapéutica. A través del encuentro con el psicólogo, se puede ir analizando lo que ha sido la vida y lo que ha debido ser. Ir en definitiva, analizando los instantes de la vida (presente, pasado y futuro) para encontrar la unidad en el instante vivido.

Cuando cogemos la unidad en el instante vivido (la unidad de las tres dimensiones del tiempo) llenamos la soledad porque, precisamente, y, en ese momento, estamos creando algo. Es decir, estamos llenándonos de sentido, y, es entonces, cuando nos sentimos acompañados.

No importa que el sentido se lo demos a las cosas, a las plantas, a los animales o a otras personas. Lo que importa, es que no estamos esperando a mañana para ponernos manos a la obra, sino que hemos encontrado esa unidad en el instante vivido, la hemos cogido y la estamos llenando con nuestra creación, atenuando así el vacío de la soledad.

La soledad así entendida, permite la armonía de nuestra vida porque hace posible la unicidad como persona.

El psicoterapeuta facilitará y acompañará en ese esfuerzo que la persona tiene que hacer, para que en la medida de lo posible pueda aproximarse a lo que debería ser su proyecto de “soledad vocacional”.


5. Conclusión

Lo que venimos a proponer es que hay identidad entre “ la soledad y la vocación”, y que la unión de ambas es en sí salud, porque estar sano es hacer lo que se debe hacer, y esto únicamente, se encuentra en nuestro interior. 

Soledad, vocación y salud se aproximan hasta casi identificarse. De aquí surge la expresión: “¡qué bello es vivir!”, y no tanto, por el gozo y el disfrute contemplativo de la propia vida, o de la visión de la vida de los demás, sino por la entrega y la generosidad hacia los demás derivada de autoconocimiento y el descubrimiento del sí mismo vocacional.

Hasta aquí, podemos inferir que uno de los mayores orígenes del sufrimiento de las personas es la “soledad vocacional”; y que nuestro deseo ha sido estimular la reflexión sobre uno de los mayores bienes de la humanidad, encontrar el verdadero sí mismo, el self, sin copiar el de los demás.

Cuando soledad y proyecto personal se encuentran y coinciden, se produce una línea de existencia feliz o relativamente feliz. Cuando las líneas de la soledad y la vocación se diluyen, la vida es ampliamente inauténtica, y la persona se divide en dos: el que tenía que ser y el que resulta siendo. Esta dislocación se manifiesta en forma de dolor, angustia, enojo, mal humor, vacío.

Que la persona aprenda a vivir con su soledad, es la máxima expresión de belleza interior, un peculiar modo de crear mundo y a sí mismo.

Más información en la entrevista realizada a la Dra. Mª Nieves Martínez-Hidalgo en el programa de radio MuryCía de Onda Regional de Murcia: 

http://www.orm.es/programas/murycia/murycia-cattell-psicologos-la-soledad-vocacional/

Dra. Mª Nieves Martínez-Hidalgo

 *Nota: el enclaustramiento, a diferencia del aislamiento interpersonal o soledad, es un trastorno de la actividad que consiste en el rechazo de la persona en participar en la vida social, lo cual se objetiva en un estrechamiento del campo de su existencia a una porción de espacio muy limitada y cerrada. Tanto el enclaustramiento activo (como la edificación de barreras materiales y arquitectónicas), como el enclaustramiento pasivo (cuando la barrera material está poco o mal organizada y las relaciones con el mundo son vistas por la persona bajo el signo de la desgana o de la indiferencia), son siempre un síntoma importante que traduce una perturbación grave y profunda de la actividad mental que precisa urgentemente atención psicológica o psiquiátrica.




domingo, 16 de julio de 2017

Trastorno Narcisista Tímido de Personalidad o Personalidad Narcisista “encubierta”

Dr. Juan José Regadera   
Dr. Juan José Regadera

Doctor en Psicología
Psicólogo Clínico











1. Hechos:

El manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5, publicado por la American Psychiatric Association (2014), recoge, dentro del apartado de los Trastornos de Personalidad, el Trastorno de la personalidad narcisista. Del conjunto de síntomas que caracterizan el narcisismo patológico, destacaremos, la “soberbia” o “arrogancia”. Por otro lado, las relaciones interpersonales de los narcisistas son usadas primariamente para proteger o aumentar la autoestima, más que para acercarse e intimar con los demás, de aquí se desprende la falta fundamental de empatía.

El manual de los trastornos mentales y del comportamiento CIE 10, publicado por la Organización Mundial de al Salud (Ginebra, 1993), no recoge, dentro del apartado de Trastornos de la Personalidad y del comportamiento del adulto, el Trastorno de la personalidad narcisista.

Hasta el momento, no conocemos las razones de por qué la CIE 10 no ha llegado a un acuerdo con el DSM-5 para que ambas organizaciones contemplen el Trastorno de la Personalidad Narcisista en su nomenclatura. Esperamos que la futura llegada de la CIE 11 nos aporte algo de luz sobre este particular.

Si tuviéramos que dar una opinión, diríamos que la falta de acuerdo entre el CIE 10 y el DSM-5, podría estar relacionada –metafóricamente- con la “manzana de Adán” –de la que más adelante hablaremos, en el sentido de la universalidad de acto “original y capital” de dejarse influenciar por el contexto ambiental (esta idea será desarrollada, brevemente, a lo largo del ensayo).

2. ¿Qué entendemos por narcisismo normal?

Para nosotros, el "narcisismo normal" o egoísmo sano, es una dimensión de la personalidad que se caracteriza por un destacado nivel de autoestima que sirve a la necesidad de proteger un yo (self) fuerte y adecuado, en el que emociones tales como el enojo, la vergüenza y la envidia, son consensuadas dentro del contexto particular en el que nos encontremos, favoreciendo con ello unas relaciones interpersonales equilibradas y cálidas.

Ejemplos de "narcisismo normal": 

·       Si nos situáramos en el principio de los tiempos, encontraríamos a Adán, que representaría al hombre “ideal” (inocente, confiado, sosegado y tolerante), hasta que fue invitado a comer de la manzana de manos de Eva por la voluntad tentativa de la serpiente: “Si coméis de la manzana –les dijo-tendréis tanto poder como Dios”. Adán y  Eva pecaron de soberbia, quisieron ser como Dios y fueron castigados y expulsados del paraíso.

·       Desde un punto de vista contemporáneo y mediático, encontramos a Iñaki Urdangarin y Rodrigo Rato (más próximos al “ideal” actual de persona dinámica, competitiva y ambiciosa), hasta que fueron invitados, respectivamente, por Diego Torres y Miguel Blesa, a probar de la manzana.

Nota: Entendemos aquí el término “ideal”, como la suma de privilegios alcanzados, por la propia condición genética –en el sentido constitucional, de carácter e intelectual-, el esfuerzo personal alcanzado, o el contexto socio-ambiental que el propio destino nos sitúe (dentro de unos adecuados parámetros de recato y humildad –sin menoscabo de los elementos competitivos y ambiciosos propios de nuestra sociedad-).

Estas alteraciones de la autoestima o del “ideal del yo”, van desde los rasgos narcisistas leves, pasando por las alteraciones narcisistas moderadas, hasta el trastorno narcisista de la personalidad, con los criterios formulados en el DSM-5.

En definitiva, podemos definir el “ideal personal”, o narcisismo normal como el apetito ordenado de la propia excelencia y siempre ajustado al contexto.  Y, en contrapartida, hablaremos de narcisismo patológico (“soberbia” o “arrogancia”, y en el peor de los casos, de Trastorno Antisocial de la Personalidad o Psicopatía), como el apetito desordenado de la excelencia que involucra un self grandioso patológico, una desregulación afectiva, un funcionamiento superyoico inconsistente o innecesariamente áspero y una total falta de empatía.


3. Avances en personalidades narcisistas:

Un grupo de investigadores de la Universidad de Harvard en Boston, en concreto  del Hospital MacLean de la Escuela de Medicina de la citada Universidad, entre los que destaca Elsa Ronningstam, han estudiado las diferencias clínicas entre lo que ellos llaman Trastorno Narcisista Arrogante de Personalidad y Trastorno Narcisista Tímido de la Personalidad (el narcisista tímido es denominado en otros contextos de investigación, Trastorno Pasivo-Agresivo de la Personalidad”, como puede apreciarse en la traducción al castellano realizada por la Dra. Carmen Bayón de la obra: “Temperament and Character”, del profesor de psiquiatría y genética, Robert Cloninger).

Lo que distingue al narcisista “arrogante” del narcisista “tímido”, es el sentimiento de rabia del primero, frente al sentimiento de vergüenza del segundo. Sin embargo, la rabia del “arrogante” es frenada,  por paradójico que parezca, por la propia vergüenza derivada del enfado desproporcionado, y la vergüenza del “tímido”, se ve incrementada por el elevado nivel de desarrollo moral, en contrapartida al bajo nivel de desarrollo moral de lo que antes denominábamos Trastorno Antisocial de la Personalidad o Psicopatía.

La introducción de la personalidad narcisista “encubierta” o tímida ha hecho que el concepto de narcisismo patológico sea menos dependiente del contexto cultural. Para algunos autores, la forma predominantemente exhibicionista de Trastorno Narcisista de Personalidad tiene su contrapartida en los narcisistas tímidos de Japón y Dinamarca.


4. Ejemplos clásicos de Narcisismo Tímido:

Guiados por nuestro propio criterio, aportaremos dos ejemplos de lo que para nosotros sería el Narcisismo Tímido elevado a su máximo exponente. Para ello, nos apoyaremos en la tesis doctoral de Heliodoro Carpintero Capell (actual Presidente de la Academia de Psicología de España): "Teoría psicológica y Experiencia Vital en Maine de Biran" de 1970 y en un ensayo: "Amiel. Un estudio sobre la timidez" del Dr. Gregorio Marañón (creador de un género literario singular e inédito: el “ensayo biológico” a través del cual analizaba personajes históricos, sus características psíquicas y fisiopatológicas).

A través de ambos trabajos, reflexionaremos, y por extensión, entenderemos mejor qué es el narcisismo tímido, analizando las figuras de dos grandes filósofos: el francés Maine de Biran,  y el suizo Enrique Federico Amiel.

Maine de Biran, renunció o al menos pareció renunciar a la originalidad creadora por timidez. Y es que era tímido, no sólo en su vida cotidiana, asuntos domésticos y provincianos, sino también, en la soledad de su meditación. Y, Amiel, desarrolló lo que Marañón definió como “fetichismo del ideal”, término que aplicó a personas exquisitas y superdiferenciadas, que actuando de forma inhibidora, negativa, dificulta las aproximaciones con que se esfuerza la persona en establecer contacto con la realidad.

No es nuestro propósito conformarnos con un pequeño esbozo de lo que para estos dos filósofos fue su vida toda, pero tenemos que admitir que se hace necesario preguntar,  ¿y de dónde viene esa timidez abrumadora y excesiva?. De momento, nos limitaremos a comentar brevemente algo de su biografía y trayectoria personal.

·       Maine de Biran

Filósofo y psicólogo francés, nacido en 1766, murió en 1824. Ejerció varios cargos administrativos (en el departamento de la Dordogne, donde nació, –que fue uno de los 83 departamentos creados en aplicación de la ley francesa de 1789, similar a nuestras Comunidades Autónomas en España); en el cuerpo legislativo durante el Imperio de Napoleón y ocupó diferentes puestos políticos (representante moderado en la Cámara durante la Restauración francesa). Como podemos ver, a juzgar por todos los cargos desempeñados, es difícil pensar que Maine de Biran fuese una persona tímida en el sentido tradicional del término.

Su labor filosófica fue realizada en forma de “memorias”, “reflexiones” y “diarios” y consistió en gran parte en una anotación de “experiencias de la conciencia”. En un ambiente impregnado de simplicidad intelectual realmente extrema, la metafísica de Maine de Biran resultaba un puro galimatías.

Su espíritu romántico e innovador nunca tuvo la certeza de  haber quedado bien, no importaba que se tratase de cumplidos sociales o de ejercicios intelectuales. Porque, ¿quién le aseguraría que no hay una objeción posible, en la que no ha reparado, a la tesis que acababa de pensar? Sólo teniendo esto presente se puede comprender parte del terrible silencio en que de hecho vivió. No pudieron quebrar su aislamiento intelectual los sufragios para los que fue votado en repetidas ocasiones, ni los consejos de los amigos  más que una vez en que era todavía joven e inexperto, con ocasión de la “Memoire sur L´Habitude”: y para eso, bien pronto renegó de ella. Un silencio que se traduce en relaciones volumétricas con notable sencillez: un libro, dos ensayos largos y algunos discursos políticos, aparecidos en vida, contra catorce tomos de obras completas –como los dos que aparecen en las fotografías-, tres Diarios, y carpetas con inéditos, que integran su balance post mortem. Es de destacar, que la primera edición de sus catorce tomos de obras completas vio la luz en 1932. El trabajo fue recopilado por Pierre Tisserand, y publicado en París por la Librairie Félix Alcan.

Portada del Tomo VIII de las "Ceuvres de Maine de Biran",
recopilado por Pierre Tisserand
y editado por la Libraire Félix Alcan de Paris, 1ª Edición, de 1932

 
Maine de Biran descubrió, y no ofreció en vida, lo que llamo el “sentido íntimo”,  y en este penoso análisis que fue su vida toda, halla el “yo” como voluntad, como “esfuerzo”, que se ejerce frente a un “mundo” que muestra su realidad en la “resistencia”.

Como podemos ver, en vida no quiso alumbrar la propia verdad personal. Aunque si nos dejó para la posteridad toda una psicología del “Yo como esfuerzo”.

·       Enrique Federico Amiel

Filosofo y escritor suizo, nacido en 1821, murió en 1881. Fue profesor de Estética en la Academia de Suiza , y Catedrático de Filosofía Moral.

De Amiel podemos decir, que fue un simple pedagogo de Suiza, país de pedagogos. Pasó su vida sin pena ni gloria. Sus contemporáneos y vecinos le tuvieron por un ser perfectamente vulgar. Hasta dijeron de él que era un cretino –según nos cuenta Marañón-; y allí se sabe bien lo que esta palabra significa. Para sus alumnos era ese tipo del profesor, que sirve de blanco y desahogo a la agresividad reprimida en las horas mortales del estudio. Publicó versos y artículos alabados por los suyos, inadvertidos o vejados por el público general. Y, al fin, murió como cualquiera, del modo menos teatral, tras una larga temporada de toses y de ahogos, rodeado de pócimas y asistido por una mujeres afectuosas y burguesas.

Pero he aquí que este hombre, que se llama Federico Amiel, había escrito, desde su juventud, día por día, un Diario que alcanzaba al morir la suma de más de 16.000  páginas (12 volúmenes, escritos entre 1839 y 1881), en las que no tuvo ocasión de anotar nada brillante ni extraordinario, sino los mismos sucesos menudos que llenan la vida de cualquiera de nosotros: sus pequeñas ambiciones insatisfechas; sus pequeñas envidias y rivalidades de claustro de un liceo provincial; las miserias físicas de su organismo; las tempestades en el vaso de agua de su instinto, igual al de muchos de los demás seres humanos. Nada, en suma, si bien se mira; pero en esto, en su vulgaridad, casi en su insignificancia, estriba, sin embargo, su infinito interés.

Su obra, publicada póstumamente en versiones más o menos incompletas, dio a Amiel fama en toda Europa y ejerció mucha influencia, por ejemplo en León Tolstói, quien empezó a escribir su diario atormentado, según no dice: “por la eterna desproporción entre la vida soñada y la vida real”. Y es así, que algunas personas de ahora viven en una trágica disociación entre nuestra personalidad íntima y nuestra vida aparente (para nosotros la mejor definición del Trastorno Narcisista de la personalidad o Personalidad Narcisista encubierta).
No sólo no conocemos a una gran mayoría de seres humanos, más que a través de los artificios sociales –o a través de la gran mentira histórica, si son hombres pretéritos  (como ha ocurrido en nuestro país con el gran numero de imputados difundidos por los medios de comunicación)-, sino que nosotros mismos, engranados en la sociedad moderna de las redes sociales, apenas sabemos cómo somos, desde el umbral de la conciencia hacia adentro.

Y he aquí, que aparece una persona del montón, Amiel, disecada por él mismo, quien nos muestra un espejo implacable donde se pintan las grandezas y las miserias de nuestro ignorado yo.

En esto estriba, nos sigue diciendo Marañón, el valor incomparable del Diario de Amiel: es la ventana anónima de la calle estrecha que nos enseña un interior mediocre, pero lleno de sentido profundamente humano, de glorias y bostezos de calibre vulgar, y, por lo tanto, iguales a los nuestros.

El propio Amiel, dijo una vez la que es la mayor verdad de su Diario: “Lo que más me interesa, al examinarme, a pesar de mis miserias, es que creo ser un ejemplar auténtico de la naturaleza humana y, por tanto, un especimen de valor general”.

 Páginas interiores de la obra de Gregorio Marañon:
"Amiel. Un estudio sobre la timidez",
 1ª Edición, de 1932, Madrid

Un juicio análogo expuso, al poco de la muerte de Amiel, Paul Bourget: “El obscuro profesor ginebrino, el poeta ignorado, es ya célebre y lo será en adelante por la sinceridad de sus confesiones y porque es, en cierto modo, un arquetipo de otras personas modernas”.

Volviendo al inicio de nuestro trabajo, no debemos olvidar que el acto de morder la manzana, por otro lado, condición “original y capital” de todo ser humano, según el Génesis, implica la definición de la propia “soberbia o arrogancia”, de aquí que sea lícito preguntar –siguiendo a San Agustín de Hipona-: “¿Qué es la soberbia sino un apetito de celsitud perversa?” . La celsitud perversa consiste en abandonar el principio al que el ánimo debe estar unido y hacerse en cierta manera principio para sí y serlo. Esto sucede cuando una persona se agrada demasiado a sí misma declinando el bien de agradar al prójimo más que a sí mismo.

5. Remedios contra el Narcisismo tímido o encubierto.

En primer lugar, el lograr un conocimiento propio íntimo y plenamente sincero, entendiendo el funcionamiento del mundo y de uno mismo de modo que nos permita vivir la vida con humildad.

A la vez, ayuda a vencer el narcisismo tímido la consideración de la excelencia de los demás, no para replegarnos por el riesgo a los juicios del otro, sino que el contraste sincero de la verdad del prójimo y de la nuestra, ayuda a normalizar la excelencia propia de todo ser humano.

Meditar sobre la humildad, fortalece y da resistencia a la persona ante la adversidad. De este modo, con la verdadera humildad se destruye o mitiga lo encubierto o aparente de la realidad circundante.

Es muy importante, para el examen de conciencia propio del narcisista tímido, detectar las manifestaciones ordinarias de soberbia en los demás, contrastándolas con las fantasías e idealizaciones de su propia realidad interior.

Tenemos que ser realistas, la soberbia o la arrogancia, no se muestra, únicamente, en conductas despóticas y avasalladoras, hay formas más sutiles: el orgullo de preferir la propia excelencia a la del otro, la vanidad en las conversaciones, y tertulias radiofónicas o televisivas, en los pensamientos y en los gestos e incluso la susceptibilidad que se siente ofendida ante la palabra y todo tipo de acciones que nos recuerdan que a la vuelta de la esquina siempre hay “frondosos y apetitosos manzanos”.

Más información en la entrevista realizada a la Dra. Mª Nieves Martínez Hidalgo en el programa de radio MuryCía de Onda Regional de Murcia: 

http://www.orm.es/programas/murycia/murycia-cattell-psicologos-el-narcisista-34-timido-34/



Dra. Mª Nieves Martínez-Hidalgo





lunes, 3 de abril de 2017

DEPRESIÓN INFANTIL: ¿CÓMO DETECTARLA A TIEMPO?

Dra. Mª Nieves Martínez-Hidalgo             
Psicóloga Clínica
Psicoterapeuta


El 7 de abril de 2017, la Organización Mundial de la Salud (OMS) conmemora el aniversario de su fundación. La campaña de sensibilización del Día Mundial de la Salud 2017 se centra en la depresión y su eje gira en torno a la importancia de hablar de la depresión como componente vital de la recuperación y su eslogan es: Hablemos de la depresión.
La estigmatización de los problemas de salud mental, incluida la depresión, sigue siendo un obstáculo para que las personas de todo el mundo pidan ayuda. Hablar de la depresión, bien con un familiar, amigo o profesional médico, bien en contextos más amplios (como la escuela, el lugar de trabajo y los entornos sociales) o en el ámbito público (medios de comunicación, blogs o redes sociales), ayuda a eliminar esta estigmatización, lo que en definitiva conllevará un aumento de las personas que piden ayuda.

La depresión afecta a personas de todas las edades y condiciones sociales. Provoca angustia mental y afecta a la capacidad de las personas para llevar a cabo incluso las tareas cotidianas más simples, lo que tiene en ocasiones efectos nefastos sobre las relaciones con la familia y los amigos y sobre la capacidad de ganarse la vida. En el peor de los casos, la depresión puede provocar el suicidio, que actualmente es la segunda causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años de edad.

La depresión es la principal causa de problemas de salud y discapacidad en todo el mundo. Según las últimas estimaciones de la OMS, más de 300 millones de personas viven con depresión, un incremento de más del 18% entre 2005 y 2015. La doctora Margaret Chan, directora general de la OMS, dijo: "Estas nuevas cifras son un llamado de atención a todos los países para que reconsideren sus enfoques sobre la salud mental y la traten con la urgencia que merece"


La depresión aparece con síntomas muy similares en adultos, adolescentes y niños. Sin embargo, para comprender cómo se presentan en la infancia los síntomas que podrían sugerir la presencia de un cuadro depresivo, hay que tener en cuenta ciertas características de esta etapa del desarrollo. Ejemplo de ello, es que el desarrollo intelectual alcanzado les lleva a manifestar sus dificultades emocionales con frases en las que expresan aburrimiento, cansancio, pocas ganas de jugar, lentitud, apatía. Por otro lado, su baja capacidad de introspección no les permite ser conscientes de que están deprimidos. Por último, la mayor influencia del entorno les lleva a cambiar su estado de ánimo, y pueden mostrarse más activos y alegres cuando se encuentran con algunos de sus amigos.


Los síntomas o señales que pueden indicar la presencia de depresión en niños y adolescentes son:
  • A veces, se siente triste y con ganas de llorar sin saber porqué.
  • Le aburren cosas que antes le divertían.
  • Le cuesta trabajo dormir o comer.
  • Le van las cosas peor en la escuela o en el instituto últimamente.
  • Si existe algún motivo que pueda conducir a la depresión.
  • Se muestra irritable.
  • Dolores abdominales o de cabeza.
  • Conductas agresivas y/o autolesiones.
La prevalencia de la depresión en niños pequeños es baja (inferior a un 3%), pero va aumentando con la edad, pasando de un  12% a un 23%  de los 12 a los 16 años, siendo mucho más frecuente en chicas (21%) que en chicos (8,5%) en este rango de edad, según un estudio realizado en la Región de Murcia por la Fundación Cattell Psicólogos (Martínez-Hidalgo, 2015).

Respecto a las causas o factores que motivan la depresión en niños y adolescentes se encuentran, entre otras:
  • Circunstancias Familiares Estresantes: separación de los padres, disputas, enfermedad grave y/o crónica o fallecimiento de alguno de los miembros de la familia, carácter y estilo educativo utilizado por uno o por ambos padres, difícil situación económica, etc.
  • Escuela: a) fracasos académicos reiterados por presentar TDAH, TEA, dificultades de Aprendizaje, dislexia, etc.; b) fracasos en las relaciones sociales; c) bullying o acoso escolar.
  • Estilo atribucional depresivo: los fallos se atribuyen a causas internas de la persona ("es por mi culpa"), mientras los éxitos se atribuyen a factores externos a la persona ("suerte", "he aprobado porque el profesor ha puesto el examen muy fácil").
En cuanto a los tratatamientos: la depresión se supera.
Antes de iniciar cualquier tratamiento hay que hacer un buen diagnóstico diferencial y descartar otras posibles patologías orgánicas (análisis de las funciones del tiroides, renal y hepática, etc.) por el pediatra de referencia. También hay que llevar a cabo, un estudio psicológico que tras un diagnóstico diferencial, pueda dar luz sobre las causas del episodio depresivo o de la depresión, si ya se ha instaurado.
Respecto a los tratamientos farmacológicos, en España, la Agencia Española del Medicamento no aprueba el uso de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, IRSR, como indicación para el tratamiento de la depresión en niños y adolescentes. A pesar de ello, si parece existir un consenso profesional sobre su eficacia en depresiones moderadas y severas. También se usan antidepresivos tricíclicos (Imipramina, Clorimipramina, Desimipramina,...), aunque suelen provocar mayores efectos secundarios adversos. 

Respecto a las intervenciones psicoterapeúticas, es importante que los padres del niño o niña con depresión también se impliquen en el tratamiento psicológico, ya que pueden contribuir a la mejora de su hijo o hija: 
  • Si son parte de la causa de la depresión: cambiando sus estilos educativos, mejorando el clima del hogar, creando espacios de diálogo y juego entre padres e hijos, etc.
  • Si no lo son, adoptando actitudes y hábitos adecuados para educar en salud mental; prestar atención a los temas de interés o preocupaciones de los hijos; hablando con los profesores del centro educativo para establecer lazos de colaboración en el caso de que exista bajo rendimiento escolar o bullying como causas de la depresión; buscando ayuda profesional, etc.
El tratamiento psicológico abordará las causas de la depresión y mejorará las limitaciones encontradas en habilidades sociales, autoestima, inseguridad, etc. La psicoterapia es un tratamiento individualizado y las técnicas, juegos, dinámicas que se utilizan, se eligen en función de la personalidad y la diversidad funcional del niño.

La intervención temprana puede evitar el agravamiento o cronificación de los síntomas, por un lado y por otro, el inicio en el abuso de sustancias, el abandono escolar y otras consecuencias negativas derivadas de la ausencia de tratamiento.

#CuidatuSaludMental  #HabladeElla

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lunes, 30 de enero de 2017

CONSTRUYAMOS PUENTES ENTRE PERSONAS

Dra. Mª Nieves Martínez-Hidalgo 
Como  psicóloga apuesto por la construcción de puentes entre personas

Psicóloga Clínica
Psicoterapeuta














Estamos viviendo momentos de intensa inquietud social. Altos mandatarios impulsan la construcción de muros que separan a las personas, que marcan los territorios y dejan fuera a grupos que se consideran peligrosos. En la naturaleza humana subyace esa parte animal que quiere dominar, mandar en casa, en los hijos, en los empleados, gobernar el mundo, alcanzar la gloria a base de sentirse más poderoso. Carentes de empatía e inmunes al dolor ajeno, sólo se preocupan de potenciar su riqueza, aunque sea a costa de la explotación infantil o de la muerte de miles de personas.

Los psicólogos no estamos para levantar muros. Más bien, todo lo contrario, el sentido de nuestra labor es la construcción de puentes entre personas, buscar la autenticidad del otro mostrándonos como realmente somos, sin caretas, sin miedo al ridículo, sin temor a parecer débil e inmaduro. Y es presentando este modelo de relación verdadera, real, tangible, como se produce el encuentro entre el tu y el yo,  y se van afianzando los pilares sobre los que se construirá ese puente que soportará la dureza, la hermosura, el dolor, la alegría, la frustración, la rabia, la satisfacción, la armonía, que nos permitirá caminar por encima de turbulentas aguas y aproximarnos al otro, acompañarle en esos tramos de la vida que son más difíciles de atravesar. 

Esta relación terapeútica individual, puede dar paso y facilitar el contacto interpersonal en terapia de grupo, herramienta que ha demostrado ser de gran utilidad tanto para el tratamiento de los problemas de ansiedad, como para las fobias, en especial la fobia social, y las dificultades en la relación con los demás. 

¿Cómo funciona la psicoterapia de grupo?

La terapia de grupo funciona según un proceso de interacción de experiencias humanas. Si la esperanza es crucial en cualquier terapia, en la terapia de grupo, la esperanza está presente en cada sesión por la presencia de miembros que ya han experimentado mejorías.

El encuentro con otras personas que también presentan problemas similares a los de uno, proporciona tranquilidad y alivio, al menos a las personas que se sienten solas o que viven su situación como trágica y única o que piensan que están fuera de la realidad por pensar o sentir de forma distinta a sus familiares, amigos o compañeros.

Los miembros de un grupo se ofrecen ayuda, se tranquilizan unos a otros, y comparten experiencias, y todo ello les resulta muy gratificante.

A través de la terapia en grupo, uno descubre y acepta partes de sí mismo previamente desconocidas o inaceptables. Resulta más fácil capaz decir lo que molesta, lo que preocupa o lo que se teme sin tener que ocultarlo. En este espacio de encuentro y de afecto, el psicólogo facilita la manifestación de los sentimientos. Los miembros del grupo psicoterapeútico pueden expresar de forma honesta lo que piensan acerca de las vivencias que otros compañeros comparten abiertamente. Conoces cual es la impresión que estás causando a otros. Dominas mejor la expresión de sentimientos positivos o negativos hacia los demás. También comienzas a comprender que eres el máximo responsable ante la manera de vivir tu vida, por más que se cuente con la guía y el apoyo de otros. Ves cómo otros revelan cosas embarazosas, corren riesgos y se benefician de ello, facilitándote el hacer lo mismo. Sientes más confianza ante otros grupos sociales y ante otras personas.

Puesto que los problemas psicológicos son antes que nada problemas de la vida, la terapia en grupo te ayuda a reconocer y aceptar que la vida es, a veces, desagradable e injusta, a reconocer que no importa cuán unido se esté a los demás, ya que uno debe necesariamente encararse con la soledad, te ayuda a descubrir que enfrentándose a los temas básicos de la vida, uno vive una vida más auténtica.

La cuestión es que en la terapia de grupo se ponen en juego las preocupaciones existenciales y también se plantean soluciones en las que se asume, principalmente, la responsabilidad personal.

#Cuidatusaludmental 
#Habladetusaludmental
#Hazloporti