miércoles, 7 de noviembre de 2012

CARTA A MI AMADO



"Feliz aniversario"







Sí, probablemente, fue un quince de octubre cuando nos conocimos, hace ahora veintinueve años. Te acercaste a mí con la valentía y la decisión de aquel cuya claridad de ideas le impide anticipar un seguro posible fracaso. Los dos acabábamos de estrenar los veintitrés. Nuestra juventud e inocencia ocultaba la dureza de muchos pasajes de nuestras historias de vida previa. Todavía adolescentes, carecíamos de la madurez y la serenidad que aporta la experiencia, sin embargo, contábamos con unas enormes ganas de emprender un nuevo camino, el nuestro.

Mención especial mereces tú, mi amado, que has sido y continuas siendo un luchador heroico, salvando adversas circunstancias vitales, iluminando el futuro cual  faro de Alejandría, aportando, como el Coloso de Rodas, la energía optimista que ambos necesitábamos para continuar izando y ajustando las velas de nuestro bajel; acariciando, dando forma, cual dios Eros, a esos tímidos besos y abrazos, descubriendo mil y una noches diferentes; grabando sobre la almohada el susurro de dulces milhojas rellenas de versos de amor; dibujando sobre la piel húmedas y cálidas fantasías que al encenderse se evaporaban y, elevándonos, nos aproximaban al cielo, deslizándonos sobre dorados haces de luz.

Veintinueve años junto a ti,
descubriendo en cada amanecer
luces diversas,
abriendo y cerrando los ojos al unísono
siguiendo los movimientos 
de cada una de las cuatro estaciones de Vivaldi.

Veintinueve años junto a ti,
despidiendo en cada atardecer
tonalidades variadas,
siguiendo con nuestras miradas
el dulce balanceo de la luna
que, tímida, unas veces, pretendía
ocultarse tras las ramas de los árboles
y, atrevida, otras, lucía,
orgullosa, su blanca redondez.

Veintinueve años junto a ti.
Miles de millones de pasos, de huellas sobre la arena.
Millones de lágrimas, sonrisas y auténticas carcajadas.
Millones de besos y abrazos, de enfados y reconciliaciones.
Miles de miradas cómplices.
Algunos momentos de intenso temor,
muchos de viva esperanza,
unos de grave soledad,
otros de honda compañía.

Veintinueve años junto a ti,
forjando una estructura férrea para nuestro hogar,
dibujando los bocetos de nuestros proyectos,
dándole forma a nuestra vocación,
soñando con las caras de luna
de nuestros tres hijos,
aprendiendo a pensar, a ver
con ojos diferentes nuevas realidades,
a estrechar profundos lazos de
libertad, respeto y confianza.
Nuestros hijos,
fruto de nuestro amor,
la experiencia más hermosa.

 Nieves M.Hidalgo


2 comentarios:

  1. Sois un ejemplo de respeto mutuo, de apoyo incondicional, de valoración. Una vida entera compartiendo.

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  2. Muchas gracias por tus bellas palabras.
    un abrazo

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