sábado, 16 de febrero de 2013

ESCUELA DE PADRES: Maltrato Escolar:-2 ¿Qué es la Victimización Secundaria?

Nieves Martínez Hidalgo
Psicóloga Clínica
Psicoterapeuta
















En algunos centros educativos se opera la ley del silencio en torno a los casos de acoso escolar. La posibilidad de que aparezca un caso de este tipo de violencia se percibe como una mancha en el buen expediente del equipo docente y directivo, del colegio o instituto. Por este motivo, muchos padres perciben la indiferencia e incluso la postura defensiva de la institución ante su demanda de ayuda. Y es aquí donde comienza el proceso de victimización secundaria. El niño o adolescente víctima del acoso es cuestionado, una y otra vez, en su versión y culpabilizado al hacerle dudar acerca de la veracidad, exactitud o exageración de las agresiones.

A ello se suma el error básico de atribución, presente en la victimización y según el cual, tanto padres como profesores tienden a responsabilizar al niño víctima de acoso de lo que le ocurre. Sirvan como ejemplo estas frases: "es que no sabes defenderte", "seguro que has hecho algo para que te traten así", "no sabes relacionarte con los demás", "esto te pasa por ser un cobarde", "si cambiases de actitud dejarían de meterse contigo", "si te gustase el fútbol no se reirían de ti", "es lógico, como les contestas mal, ellas te dan de lado". 

Estamos cometiendo un error de atribución cuando le atribuimos al niño o adolescente rasgos, características de personalidad, carencias, limitaciones o actitudes, que le hacen merecedor de tales agresiones o humillaciones.

Cuando un niño, una niña, un adolescente, se atreven a denunciar que son víctimas de acoso escolar, hay que intentar que la instrucción del caso no se convierta en un proceso contra él. No se trata de comenzar a investigar la personalidad o habilidades sociales del chico o la chica que han solicitado protección, sino de confirmar la existencia de las agresiones o vejaciones de las que la víctima ha informado que ha sido objeto e intervenir para que no se sigan produciendo. 




En este vídeo que dura menos de un minuto, las imágenes hablan por sí solas, sin recurrir a la violencia explícita. 
La violencia, bien como conducta de relación o como método de resolución de conflictos entre las personas, provoca consecuencias nefastas y destructivas, tanto físicas como psíquicas. Cuando la violencia afecta a niños o adolescentes, la malignidad es mayor, ya que cualquier niño o niña testigo de un acto violento, además de sufrir una consecuencia dolorosa inmediata, interioriza una experiencia negativa mediante la que aprende el mecanismo de la conducta violenta. Muchos de estos niños acaban pensando que en este mundo lo que realmente funciona es la ley del más fuerte.

Este vídeo nos muestra cómo, a veces, con un simple gesto podemos ayudar a ese chico o chica, niño o niña que está siendo acosado por uno o varios de sus compañeros de colegio o instituto.

Padres, profesores, instituciones educativas, psicólogos, pedagogos y los propios alumnos, todos somos responsables de la existencia del acoso escolar, por lo que nuestro compromiso debe ser informar de su existencia y contribuir a su erradicación, formando en valores como la solidaridad y la empatía, capacitando a los alumnos con nuevas habilidades y herramientas integrándoles en talleres de resolución de conflictos, de expresión de emociones y de comunicación, entre otros, apoyando a esos niños que están siendo objeto de abuso, haciéndoles sentir que les creemos y les comprendemos y que vamos a intervenir de la forma más adecuada para solucionar el problema y que recupere la tranquilidad a la hora de ir a clase, la concentración en los estudios y la confianza en que podrá tener amigos y relacionarse con sus compañeros de manera satisfactoria.






Fuente del video: www.friends.se


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1 comentario:

  1. Muy de acuerdo con tu escrito, Nieves.

    En la existencia del acoso escolar todos somos responsables, bien por no prestar atención a la demanda de nuestros hijos, por mirar hacia otro lado, por pensar que forma parte de la maduración del niño el que tenga "altercados o riñas" con sus compañeros, por no entretenernos en nuestras tareas diarias, "por no tener tiempo que perder", por no querer tener problemas, etc. Cualquier excusa será buena para hacer la "vista gorda".

    El niño se ve entonces con dos problemas: el acoso del que es víctima y la soledad y el aislamiento que siente, fruto de la incomprensión y la falta de comunicación con su entorno más cercano.

    Como tú bien comentas, esto genera una sociedad en la que dominan, sin más remedio, valores como la competitividad, el dominio, el poder; quedando relegados otros como la empatía, la cooperación, el altruimo, la generosidad, que garantizarían una sociedad mas equitativa y humana.

    En definitiva, pienso que tenemos la sociedad que nos merecemos, de la misma forma que siento que tenemos el poder de cambiarla entre todos, comenzando cada uno consigo mismo y con lo "poquito" que pueda llegar a hacer.

    Enhorabuena por el artículo!
    Saludos

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