sábado, 4 de mayo de 2013

ESCUELA DE PADRES: EL MIEDO A LA OSCURIDAD

Nieves Martínez Hidalgo
 Psicóloga Clínica
 Psicoterapeuta









MIEDO A LA OSCURIDAD:  JUEGOS Y ORIENTACIONES


El miedo a la oscuridad es uno de los miedos más comunes. Es una emoción completamente normal cuando los niños son pequeños.
Esto se debe a que tienen un mundo de imaginación y fantasía enorme. Casi todos los niños tienen miedo de la oscuridad alguna vez. El miedo aparece a los dos o tres años. Los miedos específicos varían de un niño  a otro y se modifican con el tiempo. Un día, el niño puede preocuparse por los monstruos del armario y otra noche le puede preocupar un ladrón y otra que vengan los extraterrestres a llevárselo en su nave espacial. Un cambio en sus vidas tan aparentemente simple o divertido como la mudanza a una casa más bonita, o  una dolorosa experiencia como la separación de los padres o la pérdida de un ser querido pueden desencadenar la aparición de este temor.























Sin embargo, si se lleva con tacto y cuidado, el miedo a la oscuridad no crecerá hasta el punto de afectar la vida del niño, pero a veces puede mantenerse en el tiempo. Los padres pueden ayudar con juegos, comunicación y acompañamiento.


HABLAR SOBRE EL MIEDO


Es muy saludable charlar con el niño sobre sus sentimientos, pedirle que nos cuente lo que piensa, lo que imagina. Evitar comentar que tener miedo es una tontería o es de niños flojos.

Es bueno reconocer que el miedo existe, que es algo natural y que todos lo sentimos en algún momento de nuestra vida. 






Puesto que para el niño es muy real, no ridiculice sus sentimientos como si fueran tontos o infantiles. Los adultos pueden poner algún ejemplo de sus miedos infantiles y de cómo los superaron. Así evitarán que sus hijos sientan vergüenza y por otro lado ganarán en confianza al saber que estos temores se pasan. Averigüe qué cree el niño que sucede en la oscuridad. Utilice un libro de dibujos para los más pequeños, así podrán expresarse con mayor facilidad. Es conveniente sentarse con el niño en una habitación a oscuras, animándole a que muestre o explique qué es lo que le da miedo.



JUEGOS PARA APRENDER A CONTROLAR EL MIEDO


Existen una serie de juegos que pueden ayudar al niño a acostumbrarse a permanecer en un sitio oscuro y  controlar o hacer desaparecer la sensación de miedo.

Vamos a describir algunos de estos juegos y cada padre o madre podrá elegir uno o varios que puedan interesar y motivar a sus hijos.


Juegue a seguir al jefe. Usted hace de jefe y el niño le sigue por todas partes, a sitios tanto oscuros como luminosos, efectuando movimientos con los brazos. Al principio entre y salga de los sitios oscuros y después aumente lentamente el tiempo que tanto el jefe como el seguidor pasan en la oscuridad. Cuando el niño esté dispuesto, se pueden intercambiar los papeles, dejando que el niño sea quien dirija. Puede utilizar un cronómetro para hacerlo más divertido e ir anotando cada día en un cuadernillo los progresos que se van realizando.








Juegue a contar. Entre en un sitio para contar hasta… Primero hasta tres, después hasta cinco, así hasta que el niño pueda estar, acompañado, en la oscuridad durante sesenta segundos. Elógiele calurosamente. Cuando ya se sienta cómodo mientras se ha estado contando en voz alta, cuente en silencio durante un período de sesenta segundos. Con un niño más mayor, alárguelo durante varios minutos. Cuando su hijo se sienta más seguro déjele que cuente a solas en la oscuridad.



Juegue a colorear monstruos con su hijo



CÓMO CONSEGUIR QUE SU HIJO SE RELAJE EN LA OSCURIDAD


He aquí algunas pautas prácticas con las que podrá ayudar a su hijo a sentirse cómodo y seguro en la oscuridad


  Efectúe con el niño comprobaciones nocturnas de seguridad. Si el niño tiene miedo de los intrusos, hay que pedirle que le acompañe a revisar puertas y ventanas, explicándole que los ladrones raramente entran en casas que no estén vacías, pero explíquele también qué haría usted si tal cosa ocurriera. Se puede comprar un interfono para la habitación del niño para que pueda llamar en cualquier momento. Se pueden poner cerrojos en las ventanas o un sistema de alarma, que ayudará a disminuir el miedo.


 Enseñe al niño a pensar y hablar de forma positiva. Se puede imaginar a sí mismo siendo valiente en la oscuridad, utilizando estas valerosas palabras: “No estoy asustado, nada puede hacerme daño”. “Si sucede cualquier cosa, sabré defenderme” “Soy fuerte, valiente e inteligente, capaz de solucionar los problemillas que surjan”.



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Esperamos haber sido de ayuda.






















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