jueves, 6 de junio de 2013

LAS ETIQUETAS DIAGNÓSTICAS Y LA TRANSEXUALIDAD

Anka Zhuravkeva
Nieves M.Hidalgo
Psicóloga Clínica
Psicoterapeuta

















Me han comentado que en el título de la última entrada -"Víctor o Victoria: la transexualidad no es una enfermedad"- hay un error y, en parte, quizás llevan razón si se atienen a los diferentes manuales diagnósticos existentes en la actualidad. Sin embargo, el título está redactado así de forma intencionada, ya que expresa mi opinión: la transexualidad no es una enfermedad. Nunca he estado de acuerdo con las etiquetas diagnósticas. Las personas, los seres humanos no somos objetos para catalogar o clasificar. Nunca he confiado en ese grupo de psiquiatras, autoerigidos en "EL SABER MÁXIMO", que se reúnen para generar nuevas etiquetas y eliminar otras creadas por ellos previamente, aunque curiosamente el número de etiquetas no disminuya, sino todo lo contrario. Estamos patologizando cualquier conducta, emoción, pensamiento que se aparte de lo socialmente establecido como "deseable". En breve, nos veremos, como los griegos hace siglos, arrojando colina abajo a todos aquellos niños y niñas que tengan  "defectos" o  alguna peculiaridad que pueda avergonzar a sus padres ante esta hipócrita sociedad. ¿O ya lo estamos haciendo, aunque de modo figurado, marcando con esas etiquetas diagnósticas? 

Actualmente, hay un gran debate y división entre los propios psiquiatras de distintas asociaciones de salud mental (EEUU, Reino Unido). Un numeroso grupo de psiquiatras, en un gesto de honradez, valentía y transparencia hablan sobre el enorme poder que tienen las empresas farmaceúticas en estas reuniones y decisiones diagnósticas, critican la falta de validez de los diagnósticos tanto a la hora de proponer los tratamientos idóneos como para detectar las causas que generan ese  dolor y hablan de volver a recuperar un enfoque más humano y personal ante el sufrimiento psíquico.

De todos modos, esto es lo último que he leído respecto al tema que nos ocupa, la transexualidad, y al próximo Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, conocido como DSM, la "biblia de la psiquiatría":

El pasado sábado 18 de mayo de 2013, la Asociación Americana de Psiquiatría presentó oficialmente la última versión del  Manual, el DSM-5, en el marco de su congreso anual, celebrado en San Francisco (EE.UU.). Si bien la versión española de este manual no estará disponible hasta principios de 2014, esta es una de las novedades que incorpora:

                          -La transexualidad deja de ser considerada un trastorno mental.


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http://cattell-psicologos.blogspot.com.es/2013/06/victor-o-victoria-la-transexualidad-no.html
Cattell Psicólogos en Murcia

4 comentarios:

  1. Estoy deacuerdo con esos psiquiatras que piensan que las empresar farmacéuticas tienen demasiado poder.
    Si todo lo consideramos enfermedad, habrá una pastilla para tratarlo, y ellos se seguirán enriqueciendo.

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  2. Es triste ver cómo el dinero mueve una gran parte del mundo, cómo algunas personas o grupos de poder ponen el enriquecimiento personal por encima de otros valores como la ecología, la solidaridad, la salud...
    A pequeña escala, cada uno en su pequeño mundo particular, podemos intentar luchar contra esta actitud, y practicar y transmitir otros valores. Gracias por tu comentario, Choni Burillo. Un abrazo

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  3. Me congratulo con la decisión de dejar de considerar la Transexualidad como una enfermedad mental.
    Aceptemos, como bien comentas, las diferencias entre las personas. Es en la diversidad donde nos reconocemos como seres únicos, donde dejamos de ser copias seriadas de un mismo producto, donde cada uno encuentra su lugar sin perjudicar al que tiene al lado.
    Me pregunto si crees que, tal y como está montado el escenario, existe esta posibilidad de ser, sin molestar; de crecer sin competir, de amar sin recelar; o más bien es una utopía propia de soñadores e ilusos.
    En cuanto a la actitud de la industria farmaceútica y sobre sus intereses,..., ¡nada nuevo que resaltar! (Mi abuela suele decir, no sin acierto, que “Allí donde no hay mata, no hay patata”).
    Un fuerte abrazo.

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  4. Muchas gracias por tus aportaciones. Un abrazo

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