jueves, 11 de septiembre de 2014

LA FELICIDAD COMO ACTITUD ANTE LA VIDA

felicidad y resiliencia
La intensidad de miles de miradas y sonrisas en Calcuta
¿de qué nos hablan?
Dra. Mª Nieves Martínez Hidalgo
Psicóloga Clínica
Psicoterapeuta




¿Qué es la felicidad? ¿Un camino? ¿Un destino?
¿Una actitud ante las propias dificultades que 
  surgen a lo largo de la vida?







Dicen que dentro de nosotros mismos todos guardamos un secreto: la resiliencia; esa fuerza que consigue que, incluso en las situaciones más terribles, como puede ser una violación, un secuestro, una desgracia familiar, seamos capaces de mantenernos a flote, vivos, despiertos... A veces, esta resiliencia no brota, hemos llegado agotados, no nos quedan más kilovatios ni gasolina de reserva para afrontar un nuevo envite de la vida. Muchas personas se sorprenden entonces de su propia debilidad, siempre se habían considerado fuertes.

El ser humano, a pesar de su capacidad para razonar e incluso anticiparse a lo venidero, es el ser vivo más débil de la naturaleza. Las personas vamos afrontando retos, aprendemos a manejarnos en situaciones sociales, ya desde niños, unos con más destreza que otros. Por el camino, vamos desaprendiendo o reeducando mecanismos que desde el nacimiento nos habían sido de gran utilidad y que deberíamos intentar recuperar, como por ejemplo, la capacidad innata de relajarnos. ¿Cómo hemos podido olvidar esta habilidad tan necesaria? ¿Cómo es que tenemos que recurrir a drogas legales o ilegales para conseguir esa sensación de calma, de paz?

En esta época de supuesto progreso y mejora de la calidad de vida, parece que hemos perdido el norte. Es evidente la necesidad de virar hacia valores más humanos, creando entornos de calma, paz y armonía, momentos de intimidad, descanso, de soledad necesaria, otros de encuentro con los demás, de creación, de estímulo y elaboración de proyectos, de cooperación. Dejar de lado el abuso de las tecnologías, dar rienda suelta a la imaginación, promover actividades en las que la risa, la diversión, el disfrute vayan de la mano de la responsabilidad, la lealtad y el compromiso, ayudando a los que lo necesitan y dejándonos ayudar cuando lo necesitemos. Para mi, esto es la felicidad, esa actitud que te acompaña tanto en los buenos como en los malos momentos. Esa capacidad de lucha, de superación, de altruismo.


#hazloporti

jueves, 4 de septiembre de 2014

EL YO POSIBLE, UNA META MÁS SALUDABLE

el yo posible, una meta más saludable
MªNieves Martínez Hidalgo
Psicóloga Clínica
Psicoterapeuta









Son muchas las personas preocupadas por su imagen, por la opinión que los demás se forjan acerca de ellas. Se debaten entre su propio autoconcepto, sus propios valores y los que la sociedad y su entorno más próximo o más apreciado le ofrecen como alternativa. La imagen que nos devuelve el espejo, en muchas ocasiones no nos suele gustar. Podemos sentir envidia, celos, nos gustaría ser como tal o cual persona porque admiramos su capacidad de seducción, o su fuerza en el deporte, o su valía en el trabajo. 

Crecemos comparándonos con los demás, un proceso natural que se vuelve en contra nuestra cuando se apodera de forma obsesiva de nuestra motivación diaria. No podemos vivir comparándonos, cada ser humano tiene una personalidad, unos valores propios o adquiridos, una historia de vida, unas circunstancias particulares que hacen que resulte muy difícil alcanzar una comparación objetiva, saludable o constructiva.

¿Por qué hablo del yo posible? Porque entre nuestro yo real, el que creemos ser, y nuestro yo ideal, el que nos gustaría ser, puede haber una gran distancia. ¿No será más sensato dirigir nuestros pasos hacia el logro de ese yo posible? ¿Y cuál sería ese yo posible? Unas expectativas inalcanzables nos conducen a la frustración y al fracaso. Podemos crecer, podemos mejorar y pulir ciertas actitudes, ciertos hábitos.
Nuestro yo posible, es ese que podemos alcanzar, ese que podemos realizar porque contamos con los materiales y las herramientas necesarias, ese con el que nos podemos encontrar porque ya, alguna vez, lo habíamos imaginado, lo habíamos soñado pero de una forma realista, sin perdernos en castillos celestiales ni en pasadizos subterráneos.



#Hazloporti