miércoles, 18 de febrero de 2015

SÍNDROME DE ASPERGER: PARA CONOCER A ALGUIEN HAY QUE ESCUCHARLE, NO BASTA CON LEER UN BUEN MANUAL DIAGNÓSTICO

Nieves Martínez Hidalgo                                     Psicóloga Clinica
Psicoterapeuta












Hoy 18 de febrero se celebra el Día Internacional del Síndrome de Asperger, y quiero compartir con vosotros algunas reflexiones en torno a las personas que presentan este síndrome, que, en definitiva, es un original modo de ver y vivir la vida. 

El Síndrome de Asperger (S.A.) es una afección del continuo autista y está más presente en nuestra sociedad de lo que podamos pensar. De hecho, en el Programa #Soycomotu, campaña de prevención del estigma y la discriminación o rechazo social, sensibilización hacia las personas con problemas psicológicos, educación en salud mental y promoción del bienestar emocional de niños y adolescentes que la Fundación Cattell Psicólogos​ está llevando a cabo en los centros educativos de la Región de Murcia, es frecuente el colegio o el instituto en el que uno o varios de los alumnos levantan la mano y comparten con sus compañeros que tienen este síndrome. Siendo un gran alivio para ellos poder expresarlo abiertamente en el clima de normalización, empatía y sensibilización que se genera en el aula a través de las actividades que desarrollan los voluntarios de la Fundación y las intervenciones puntuales de los tutores que se están presentes en estas dinámicas de grupo.

Aunque muchas personas lo presentan, continuamos considerando esta forma de vivir y estar en el mundo como algo extraño. Esto es debido, fundamentalmente, a la falta de información que hasta ahora ha habido sobre el mismo.

Muchos niños y muchos adultos no saben que lo tienen. Sufren al sentirse rechazados y no comprendidos por los demás. Sus propios familiares no les entienden, se originan conflictos por las dificultades de comunicación existentes por ambas partes, dado el desconocimiento de lo que realmente sucede. A veces, los padres se sienten frustrados e impotentes, creen que su hijo o hija con Asperger no les quiere, no saben lo que sucede realmente. Por su parte, el chico o la chica con S.A., que interpreta literalmente el lenguaje, puede sentirse muy rechazado por sus padres, cuando discuten o se encuentran en una situación de conflicto.

El diagnóstico precoz es necesario, y no porque haya que poner una etiqueta a todo, sino, porque una vez conocido el motivo de los problemas que se presentan en la vida, uno respira, sabe el por qué no ha podido mantener amistades en el colegio, por qué se sentía aislado en el recreo, o por qué le resultaba tan difícil comprender las emociones de sus padres o compañeros, por qué ha tenido que pasar por tantas situaciones conflictivas o difíciles en su relación con los demás. Es frecuente también, que cuando se diagnostica al hijo, también se suele diagnosticar a uno o a ambos padres que también tenían el síndrome sin ser conscientes de ello.


Compartir con los demás las similitudes y las diferencias es,
para todos, una oportunidad de crecimiento personal

El diagnóstico precoz permite que uno se conozca mejor, aprenda cuáles son sus limitaciones y cuáles, sus puntos fuertes, se acepte y se comprenda. Así, no bajará su autoestima, ni perderá la confianza en sí mismo.  Podrá recibir ayuda para mejorar su empatía, la expresión de sus emociones y sus habilidades sociales. 

El diagnóstico precoz o temprano y su aceptación por parte del niño o adolescente y de sus familiares, facilitará que el chico o la chica comparta sus preocupaciones o su manera diferente de ver el mundo con sus compañeros y con las personas que le rodean y, ello a su vez, posibilitará que los demás aprendan a comunicarse de forma adecuada con la persona que tiene el síndrome de Asperger, mejorando así las relaciones sociales y el bienestar general de las personas.

Ahora bien, no hay que olvidar que una persona con este síndrome no es 'asperger' ni 'un asperger', es una persona 'con asperger', 'con ganas de vivir', 'con su pasión por la cocina o por la radio, por el ajedrez o el baloncesto', en fín, con su propia personalidad, como cualquier otro ser humano, por tanto cada persona con S.A. es diferente, y habrá tantas formas diferentes de manifestar este síndrome como personas diferentes lo tengan. Con esto quiero decir que no se puede generalizar, que no se puede etiquetar de forma amplia y general, pues eso anula la esencia del ser humano. Para conocer a alguien hay que escucharle, no basta con leer un buen manual diagnóstico.



2 comentarios:

  1. Quizás todos tengamos el síndrome de ser personas únicas e irrepetibles y que, como tales, deberíamos luchar contra el concepto o la etiqueta de ser "raros", pues rarezas tenemos todos y tenemos que aprender a practicarlas y a respetarlas.

    Pienso que nos limita mucho el concepto de normalidad. Cuando era un niño, jugaba con la plastilina y la introducía en unos moldes que representaban distintas figuras, la presionaba contra él para que rellenara el hueco y conseguía que ésta se deformara y adquiriera la forma esperada; ¡era divertido!. Pero resulta que las personas no somos como la plastilina; no se nos puede "presionar" para adaptarnos a un molde; sea cual sea.

    Como tú nos propones, deberíamos abrir nuestra mente, dejar a un lado estereotipos y prejuicios, y comenzar a interesarnos por el otro de una forma sana, respetuosa y curiosa, de esta manera descubriremos "la persona que es" y no "la que se comporta como lo esperado". Esto nos enriquece como personas, he aquí nuestro verdadero valor.

    Comparto la idea de que el diagnóstico precoz ayudará a la persona, en este caso con Síndrome de Asperger, a desenvolverse mejor en sociedad y le servirá como un mapa que le indicará dónde se encuentra y le permitirá proponerse metas razonables para sí mismo.

    Podríamos decir que lo realmente extraño sería encontrar dos personas que interpretaran el mundo de la misma forma, no crees?

    Muchas gracias por compartir esta estupenda reflexión.
    Enhorabuena Nieves Martínez Hidalgo

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por tus palabras, Mikel. Como siempre oportunas y certeras. Un abrazo.

    ResponderEliminar