sábado, 2 de mayo de 2015

MADRES TÓXICAS: ¿TE CUESTA FELICITAR A TU MADRE?

adolescencia fotografía Nieves M.HidalgoDra. Mª Nieves Martínez-Hidalgo            
Psicóloga Clínica 
Psicoterapeuta










La anticipación de este día en que hijos e hijas 'deben' felicitar a su madre, genera en muchas personas altos niveles de preocupación y ansiedad. Cuando uno no se ha sentido querido por su progenitora cuesta pensar en ella de forma positiva, expresarle el amor, cuidarla cuando lo necesita. Parece un hecho contranatura no sentir cariño hacia una madre pues la sociedad nos ha transmitido que posee una actitud de entrega, de generosidad, y de luchadora incansable, entre otras muchas virtudes que quedan reflejadas en el saber popular:

Madre no hay más que una.. El amor de una madre dura para siempre. Madre: la palabra más bella pronunciada por el ser humano.

Sin embargo, uno puede cuestionarse: ¿Ser madre es un instinto natural que todas las mujeres llevamos grabado en nuestro ADN? ¿O se trata, más bien, de una función social o de una vocación íntima y personal?
Katharine Hepburn dijo en una ocasión:  Ser madre es el trabajo más grande del mundo, pero si no te interesa no lo hagas. Yo habría sido una madre terrible. Y es cierto, a veces, antes de subirse al tren de la maternidad hay que reflexionar: ¿Realmente deseo ser madre? ¿O simplemente voy como títere sin cabeza y sin corazón a repetir los patrones sociales que he aprendido? Ser madre o padre es una de las decisiones que deberíamos de tomar con mayor cuidado, anticipándonos a ese futuro que puede ser muy hermoso, duro por momentos, en otros tedioso y extenuante.


apego foto Sandra Huertas

Y es que ser madre, en una sociedad tan individualista, materialista y competitiva se ha convertido en una tarea muy difícil. Son muchos los frentes que hay que sopesar. En primer lugar, ¿Cómo conciliar la vida laboral y la vida familiar?. Cuando las madres llegan casa, el agotamiento por la dura jornada en el trabajo, les impide disfrutar de sus hijos y a ellos de su mamá. Los niños que se han sentido abandonados en casa de la abuela, en la guardería o el colegio o en casa con la cuidadora, muestran su dolor o resentimiento llamando nuestra atención de diferentes maneras. En segundo, ¿Cómo quiero educar a mi hijo? ¿Estarán de acuerdo el padre y la madre en el estilo educativo a seguir? . Y al hilo de esta mención a la la figura paterna, habrá que pensar también si está bien construido ese nido de amor para recibir al infante o la infanta. ¿Resistirá los pilares de la casa la dureza del invierno o el alboroto de la primavera? A veces, cuando falla la relación de pareja, el hijo o la hija no vienen a resolver nada, más bien al contrario y es el niño o la niña los que sufren las consecuencias de este desamor.

instalación Kasia Rogowicz

Cuando la relación con la madre asfixia, el amor se contamina, y ya no se merece llamarse amor, sino posesión. El egoísmo predomina, la necesidad de dominar, de tener bajo control a ese pequeño o pequeña. El chantaje emocional, el dar cariño a cambio de obedecimiento o sumisión, convierte a ese ser humano, que se está formando, en una persona pasiva, dependiente, esclava de los deseos de los demás, con miedo a desagradar, a no dar la talla que se espera de él, a no cumplir con las expectativas de aquellos con los que se relaciona, pero en especial de la figura materna. Continuamente cuestionada, evaluada, la persona deja de ser ella misma, para ser la marioneta, el juguete con el que la madre distrae sus propios miedos, sus particulares ansiedades.

Intentar salir de esta trampa de falso amor es la solución, pero para ello se requieren agallas, la valentía de un capitán de barco ante la gran tormenta que se avecina. Es difícil y duro, pero posible. Alejarse en un primer momento, poner distancia, marcar límites en esta relación materno-filial, puede resultar positivo. Cuando la madre sienta que ya no tiene poder sobre ese ser que trajo al mundo hace más de dieciocho o veinte años y la hija o el hijo se haya empoderado y cogido las riendas de su vida, quizás una nueva relación, no idílica, tampoco perfecta, sólo algo más madura y constructiva pueda ser forjada.
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9 comentarios:

  1. Gracias por esta estupenda reflexión Nieves Martinez Hidalgo.

    Yo soy uno de los que le cuesta felicitar a su madre en un día "tan señalado" para hacerlo. Si soy sincero, ni siquiera llego a planteármelo. Me escudo en el pensamiento de que el único objetivo de un día como este es meramente comercial: inyectarnos la necesidad de agradecer la labor de madre obsequiándola con regalos e impulsando, de paso, el consumo. Pero he de admitir que detrás de esto se esconde una relación estropeada desde su génesis y desgastada y malgastada con el paso de los años.

    Hace poco leía el libro "Casa de muñecas", de Henrik Ibsen y, al leer tu artículo, me ha venido a la mente la situación de Nora, la protagonista del drama. En el momento de máxima expresión, ésta declara a su marido, haciendo, al mismo tiempo, referencia a su padre ya fallecido, lo siguiente: "Nunca me quisisteis. Os divertía el capricho de jugar con la niña", "(Mi padre) me llamaba su muñequita, y jugaba conmigo, ni más ni menos que yo con mis muñecas".
    Pues bien, pienso que no es muy sano, ni recomendable, ser madre jugando a serlo. Es muy grande la responsabilidad y muy reales sus consecuencias, para bien o para mal.

    ¿Es tan grande la presión social de cumplir con la obligación de ser madre?, ¿Eres menos mujer si tomas la decisión de no serlo?

    Ibsen se planteaba, hace ya más de 100 años, esta cuestión. y mostraba a Nora como una heroína, capaz de arrepentirse de haber sido esposa y madre sin haberlo decidido por ella misma. En un momento de la trama llega a declarar a su marido: "Es verdad, no comprendo nada. Por eso quiero pensar en soledad quién tiene razón, si la sociedad o yo".

    No sé cual es el camino para la recuperación pero quizás comience con el reconocimiento sincero de que algo así pudo haber tenido lugar.

    ¡Felicito a todas aquellas madres que, teniendo como proyecto de vida serlo, cuidan de sus hijos, les ofrecen un entorno seguro y ven reflejado su bienestar en la salud de estos!

    Al final de la obra, Nora reflexiona diciendo que los únicos deberes sagrados que consigue ver con claridad son los deberes para consigo misma.

    Un abrazo.

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    1. Como siempre, Mikel, vuelves a sorprenderme con tus palabras sinceras, tu transparencia y tu estilo fresco y directo al hilvanar sentimientos y pensamientos. Enhorabuena, Mikel y felicidades por tu buen hacer

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    2. Felicidades Mikel por tan acertada reflexión y extrapolación a la obra de Ibsen. Enhorabuena.

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  2. Excelente artículo Nieves. Ahonda en un complicado dilema entre la dependencia e independencia a la madre (la ambivalencia afectiva que tanto nos cuesta superar). Ambivalencia que puede marcar el curso de toda una vida o la culminación de una elevada autoestima a través de los logros y vivencias (no importa de qué naturaleza) vividas en primera persona -fuera del abrigo maternal-.
    Tuve la oportunidad de independizarme con 15 años y el trauma de la ruptura fue lento, penoso y excitable. Ahora estoy solo, solo en un mundo aterrador y despiadado, con el único consuelo de contar con el conocimiento y la experiencia de aquel que supo despedirse de una vida más placentera para saborear una vida más auténtica junto a la familia que he creado.

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    1. Muchas gracias, Juan José por tus palabras y por compartir con nosotros tus sentimientos y experiencias. Un abrazo

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  3. Muchas gracias Nieves, Juanjo y Mikel por vuestras orientaciones, experiencias y sentimientos, me llega muy de cerca tanto por mi relación de dependencia con mi madre, como por mi situación de madre que va madurando a la vez que intento que lo hagan mis hijos. Un cariñoso saludo a los tres.

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    1. Gracias a ti, Susana por compartir con nosotros un testimonio tan valiente y sincero. Ánimo con tu labor como madre.
      Un fuerte abrazo

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  4. Gran artículo que nos hace reflexionar sobre las relaciones materno-filial. A veces no son tan idílicas como nos quieren hacer aparentar en las películas y anuncios de televisión, y como, también, se dice en los comentarios a este artículo.
    Yo destacaría del post la reflexión que se nos hace sobre que la decisión de ser madre, es una idea que no hay que tomar a la ligera, porque no todas las mujeres tienen porque querer ser madres y por otro lado la importancia de la pareja de estar unidas, porque un hijo no tiene porque unir más a una pareja. Me gusta también que hayas utilizado esa frase de Katharine Hepburn. ;-)

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    1. Muchas gracias, Julia, por ser una de unas lectoras más constantes y más participativas en este blog. Me alegra que te haya gustado este post y, ya sabes, para mi, un placer poder compartir con vosotros lo que pienso y lo que siento. Si no estuvieseis al otro lado de la pantalla, esto tampoco tendría mucho sentido. Escribir para compatir ese es mi lema. Un fuerte abrazo

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