sábado, 27 de agosto de 2016

¿PODEMOS DAR ESQUINAZO AL DOLOR?

Afrontar el dolor con valor y compromisoDra. Mª Nieves Martínez-Hidalgo 
Psicóloga Clínica
Psicoterapeuta 










Los seres humanos, a veces, somos como esos barcos "tocados" que se sumergen en un bravo o calmo mar que se deja alimentar. 

El dolor pesa, quieres que desaparezca, pero se agarra a ti. Sientes cómo te va hundiendo, quieres respirar, te agarras, intentas sujetarte a aquello que vas encontrando en el descenso, personas, objetos, melodías, recuerdos, sonrisas, sentimientos,...
Quizás haya que dejarse caer, quizás ese estado de tristeza tan hondo, tan inconsolable, te lleve a algún lugar en ese futuro abismal donde encuentres un rayo de luz, una esperanza; parece instintivo luchar por ello.

parece instintivo querer luchar
Lo cierto, es que a lo largo de la propia biografía es inevitable atravesar por ciertas situaciones que no pueden ser "maquilladas" ni "edulcoradas", hay que pasarlas, sufrirlas, asimilarlas y afrontarlas. 

No existen recetas mágicas, ni panaceas, ni rituales, ni fármacos, ni siquiera profesionales de la salud, magos, coach o gurús que eliminen ese dolor.



Es el valor, el compromiso con la vida, con las personas que te rodean, a las que quieres y que te quieren, lo que te puede empujar a seguir caminando, aunque sea a ciegas, dando traspiés, agarrotado por el miedo, mudo y sordo ante tanto ruido y caos interior.

El sufrimiento es inherente a la vida, no se puede vivir sin sentir; preferible experimentar placer, pero quién haya escrito este libro milenario, ha grabado, en las hélices que mueven la nave que nos contiene, una sensibilidad al dolor que no podemos obviar, mas sí hacer frente, sí aceptar, intentar comprender, ver otras perspectivas, reflexionar y emprender las acciones pertinentes.


#Hazloporti


2 comentarios:

  1. ¡Qué difícil, cuando uno toca con la yema de sus dedos la felicidad suprema, recordar que hace un momento daba esquinazo al dolor supremo, impensable, inigualable, inimaginable!
    ¡Es tan fácil dejarse llevar, respirar el aroma de las nubes, reposar sobre el remanso del río! Pero entre tormentos, entre preocupaciones que ocupan y se entrecruzan en nuestros pensamientos y que nos impulsan a gritar "¡¡Que alguien me saque de aquí!!"; en ese momento, en ese preciso instante que se prolonga más de lo debido, es difícil sacar los remos de la barca y remar, remar sin descanso, como un proscrito condenado a galeras, extraviado, perdido en el océano inmenso, en busca de un faro que ilumine esta angustia.

    Me gustaría ser capaz de nutrir la esperanza para cuando azarosamente, o por motivos que yo des-conozco, se viste de des-eo y des-ilusión.

    Me ha encantado tu reflexión, Nieves M. Hidalgo. Espero no haber hecho un borrón sobre este hermoso tapiz con mi comentario pero... ¡me cuesta tanto dejarme sufrir!

    Un saludo afectuoso.

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    1. Tus comentarios siempre tan acertados, seguramente alivian el alma de todos aquellos que los leen. Gracias por tus palabras, Mikel. Abrazos y Sonrisas

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