lunes, 3 de abril de 2017

DEPRESIÓN INFANTIL: ¿CÓMO DETECTARLA A TIEMPO?

Dra. Mª Nieves Martínez-Hidalgo             
Psicóloga Clínica
Psicoterapeuta


El 7 de abril de 2017, la Organización Mundial de la Salud (OMS) conmemora el aniversario de su fundación. La campaña de sensibilización del Día Mundial de la Salud 2017 se centra en la depresión y su eje gira en torno a la importancia de hablar de la depresión como componente vital de la recuperación y su eslogan es: Hablemos de la depresión.
La estigmatización de los problemas de salud mental, incluida la depresión, sigue siendo un obstáculo para que las personas de todo el mundo pidan ayuda. Hablar de la depresión, bien con un familiar, amigo o profesional médico, bien en contextos más amplios (como la escuela, el lugar de trabajo y los entornos sociales) o en el ámbito público (medios de comunicación, blogs o redes sociales), ayuda a eliminar esta estigmatización, lo que en definitiva conllevará un aumento de las personas que piden ayuda.

La depresión afecta a personas de todas las edades y condiciones sociales. Provoca angustia mental y afecta a la capacidad de las personas para llevar a cabo incluso las tareas cotidianas más simples, lo que tiene en ocasiones efectos nefastos sobre las relaciones con la familia y los amigos y sobre la capacidad de ganarse la vida. En el peor de los casos, la depresión puede provocar el suicidio, que actualmente es la segunda causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años de edad.

La depresión es la principal causa de problemas de salud y discapacidad en todo el mundo. Según las últimas estimaciones de la OMS, más de 300 millones de personas viven con depresión, un incremento de más del 18% entre 2005 y 2015. La doctora Margaret Chan, directora general de la OMS, dijo: "Estas nuevas cifras son un llamado de atención a todos los países para que reconsideren sus enfoques sobre la salud mental y la traten con la urgencia que merece"


La depresión aparece con síntomas muy similares en adultos, adolescentes y niños. Sin embargo, para comprender cómo se presentan en la infancia los síntomas que podrían sugerir la presencia de un cuadro depresivo, hay que tener en cuenta ciertas características de esta etapa del desarrollo. Ejemplo de ello, es que el desarrollo intelectual alcanzado les lleva a manifestar sus dificultades emocionales con frases en las que expresan aburrimiento, cansancio, pocas ganas de jugar, lentitud, apatía. Por otro lado, su baja capacidad de introspección no les permite ser conscientes de que están deprimidos. Por último, la mayor influencia del entorno les lleva a cambiar su estado de ánimo, y pueden mostrarse más activos y alegres cuando se encuentran con algunos de sus amigos.


Los síntomas o señales que pueden indicar la presencia de depresión en niños y adolescentes son:
  • A veces, se siente triste y con ganas de llorar sin saber porqué.
  • Le aburren cosas que antes le divertían.
  • Le cuesta trabajo dormir o comer.
  • Le van las cosas peor en la escuela o en el instituto últimamente.
  • Si existe algún motivo que pueda conducir a la depresión.
  • Se muestra irritable.
  • Dolores abdominales o de cabeza.
  • Conductas agresivas y/o autolesiones.
La prevalencia de la depresión en niños pequeños es baja (inferior a un 3%), pero va aumentando con la edad, pasando de un  12% a un 23%  de los 12 a los 16 años, siendo mucho más frecuente en chicas (21%) que en chicos (8,5%) en este rango de edad, según un estudio realizado en la Región de Murcia por la Fundación Cattell Psicólogos (Martínez-Hidalgo, 2015).

Respecto a las causas o factores que motivan la depresión en niños y adolescentes se encuentran, entre otras:
  • Circunstancias Familiares Estresantes: separación de los padres, disputas, enfermedad grave y/o crónica o fallecimiento de alguno de los miembros de la familia, carácter y estilo educativo utilizado por uno o por ambos padres, difícil situación económica, etc.
  • Escuela: a) fracasos académicos reiterados por presentar TDAH, TEA, dificultades de Aprendizaje, dislexia, etc.; b) fracasos en las relaciones sociales; c) bullying o acoso escolar.
  • Estilo atribucional depresivo: los fallos se atribuyen a causas internas de la persona ("es por mi culpa"), mientras los éxitos se atribuyen a factores externos a la persona ("suerte", "he aprobado porque el profesor ha puesto el examen muy fácil").
En cuanto a los tratatamientos: la depresión se supera.
Antes de iniciar cualquier tratamiento hay que hacer un buen diagnóstico diferencial y descartar otras posibles patologías orgánicas (análisis de las funciones del tiroides, renal y hepática, etc.) por el pediatra de referencia. También hay que llevar a cabo, un estudio psicológico que tras un diagnóstico diferencial, pueda dar luz sobre las causas del episodio depresivo o de la depresión, si ya se ha instaurado.
Respecto a los tratamientos farmacológicos, en España, la Agencia Española del Medicamento no aprueba el uso de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, IRSR, como indicación para el tratamiento de la depresión en niños y adolescentes. A pesar de ello, si parece existir un consenso profesional sobre su eficacia en depresiones moderadas y severas. También se usan antidepresivos tricíclicos (Imipramina, Clorimipramina, Desimipramina,...), aunque suelen provocar mayores efectos secundarios adversos. 

Respecto a las intervenciones psicoterapeúticas, es importante que los padres del niño o niña con depresión también se impliquen en el tratamiento psicológico, ya que pueden contribuir a la mejora de su hijo o hija: 
  • Si son parte de la causa de la depresión: cambiando sus estilos educativos, mejorando el clima del hogar, creando espacios de diálogo y juego entre padres e hijos, etc.
  • Si no lo son, adoptando actitudes y hábitos adecuados para educar en salud mental; prestar atención a los temas de interés o preocupaciones de los hijos; hablando con los profesores del centro educativo para establecer lazos de colaboración en el caso de que exista bajo rendimiento escolar o bullying como causas de la depresión; buscando ayuda profesional, etc.
El tratamiento psicológico abordará las causas de la depresión y mejorará las limitaciones encontradas en habilidades sociales, autoestima, inseguridad, etc. La psicoterapia es un tratamiento individualizado y las técnicas, juegos, dinámicas que se utilizan, se eligen en función de la personalidad y la diversidad funcional del niño.

La intervención temprana puede evitar el agravamiento o cronificación de los síntomas, por un lado y por otro, el inicio en el abuso de sustancias, el abandono escolar y otras consecuencias negativas derivadas de la ausencia de tratamiento.

#CuidatuSaludMental  #HabladeElla

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lunes, 30 de enero de 2017

CONSTRUYAMOS PUENTES ENTRE PERSONAS

Dra. Mª Nieves Martínez-Hidalgo 
Como  psicóloga apuesto por la construcción de puentes entre personas

Psicóloga Clínica
Psicoterapeuta














Estamos viviendo momentos de intensa inquietud social. Altos mandatarios impulsan la construcción de muros que separan a las personas, que marcan los territorios y dejan fuera a grupos que se consideran peligrosos. En la naturaleza humana subyace esa parte animal que quiere dominar, mandar en casa, en los hijos, en los empleados, gobernar el mundo, alcanzar la gloria a base de sentirse más poderoso. Carentes de empatía e inmunes al dolor ajeno, sólo se preocupan de potenciar su riqueza, aunque sea a costa de la explotación infantil o de la muerte de miles de personas.

Los psicólogos no estamos para levantar muros. Más bien, todo lo contrario, el sentido de nuestra labor es la construcción de puentes entre personas, buscar la autenticidad del otro mostrándonos como realmente somos, sin caretas, sin miedo al ridículo, sin temor a parecer débil e inmaduro. Y es presentando este modelo de relación verdadera, real, tangible, como se produce el encuentro entre el tu y el yo,  y se van afianzando los pilares sobre los que se construirá ese puente que soportará la dureza, la hermosura, el dolor, la alegría, la frustración, la rabia, la satisfacción, la armonía, que nos permitirá caminar por encima de turbulentas aguas y aproximarnos al otro, acompañarle en esos tramos de la vida que son más difíciles de atravesar. 

Esta relación terapeútica individual, puede dar paso y facilitar el contacto interpersonal en terapia de grupo, herramienta que ha demostrado ser de gran utilidad tanto para el tratamiento de los problemas de ansiedad, como para las fobias, en especial la fobia social, y las dificultades en la relación con los demás. 

¿Cómo funciona la psicoterapia de grupo?

La terapia de grupo funciona según un proceso de interacción de experiencias humanas. Si la esperanza es crucial en cualquier terapia, en la terapia de grupo, la esperanza está presente en cada sesión por la presencia de miembros que ya han experimentado mejorías.

El encuentro con otras personas que también presentan problemas similares a los de uno, proporciona tranquilidad y alivio, al menos a las personas que se sienten solas o que viven su situación como trágica y única o que piensan que están fuera de la realidad por pensar o sentir de forma distinta a sus familiares, amigos o compañeros.

Los miembros de un grupo se ofrecen ayuda, se tranquilizan unos a otros, y comparten experiencias, y todo ello les resulta muy gratificante.

A través de la terapia en grupo, uno descubre y acepta partes de sí mismo previamente desconocidas o inaceptables. Resulta más fácil capaz decir lo que molesta, lo que preocupa o lo que se teme sin tener que ocultarlo. En este espacio de encuentro y de afecto, el psicólogo facilita la manifestación de los sentimientos. Los miembros del grupo psicoterapeútico pueden expresar de forma honesta lo que piensan acerca de las vivencias que otros compañeros comparten abiertamente. Conoces cual es la impresión que estás causando a otros. Dominas mejor la expresión de sentimientos positivos o negativos hacia los demás. También comienzas a comprender que eres el máximo responsable ante la manera de vivir tu vida, por más que se cuente con la guía y el apoyo de otros. Ves cómo otros revelan cosas embarazosas, corren riesgos y se benefician de ello, facilitándote el hacer lo mismo. Sientes más confianza ante otros grupos sociales y ante otras personas.

Puesto que los problemas psicológicos son antes que nada problemas de la vida, la terapia en grupo te ayuda a reconocer y aceptar que la vida es, a veces, desagradable e injusta, a reconocer que no importa cuán unido se esté a los demás, ya que uno debe necesariamente encararse con la soledad, te ayuda a descubrir que enfrentándose a los temas básicos de la vida, uno vive una vida más auténtica.

La cuestión es que en la terapia de grupo se ponen en juego las preocupaciones existenciales y también se plantean soluciones en las que se asume, principalmente, la responsabilidad personal.

#Cuidatusaludmental 
#Habladetusaludmental
#Hazloporti


viernes, 13 de enero de 2017

CÓMO AFRONTAR EL ACOSO ESCOLAR

Dra. Mª Nieves Martínez-Hidalgo
Psicóloga Clínica
Psicoterapeuta

Judy Garland en Ángeles sin paraíso
Proteger la infancia, proteger la adolescencia es responsabilidad de todos los agentes sociales

Proteger la infancia y la adolescencia es educar en el seno de la familia, pero también en el centro educativo. Ante una sociedad que vuelve a la impulsividad y agresividad de las cavernas, aunque envueltas en papel couché, debemos reaccionar y no hacer dejación de nuestras funciones como padres, como docentes. El aumento de las tasas de acoso escolar, de suicidios y de problemas de salud mental en niños y adolescentes (1 de cada 5 escolares padece estos problemas) es un síntoma de que algo funciona mal. ¿En qué estamos fallando, padres, educadores, la sociedad en general? ¿Nos estamos desviando del foco prioritario de atención que debería estar constituido por la educación, el cariño, la dedicación y comunicación con nuestros hijos o alumnos? ¿Qué sociedad del futuro estamos construyendo, si permitimos que la violencia se instaure en las aulas? ¿Quién debe dar el primer paso? ¿Las instituciones? ¿Padres y madres? ¿Profesorado? ¿Alumnado?
Las instituciones sólo se hacen eco de este terrible fenómeno cuando los medios de comunicación hacen público el suicidio de un niño o de un adolescente. Es triste y decepcionante, te impide creer en la autenticidad de los programas de nuestros representantes políticos y de su capacidad de afrontar un problema que genera tantas y tan graves secuelas psicológicas como para llegar a tomar la decisión de dejar este mundo definitivamente. ¿Realmente alguien se pone en el lugar de esa niña que acaba de quitarse la vida en su propio dormitorio? ¿Qué niveles de angustia, de dolor, debería de estar padeciendo? No es ninguna broma, no es una llamada de atención. El suicidio es la única salida que encuentra el ser humano ante unas determinadas circunstancias que no se ve capaz de salvar. Solo, culpable, odiándose a sí mismo, impotente, incapaz, inútil, desgraciado, rechazado, excluido, ninguneado e insignificante son sentimientos y pensamientos que un niño o un adolescente puede sentir cuando está siendo acosado.

En muchas ocasiones, padres, madres, profesores y compañeros, aunque intentan ayudar, victimizan una vez más, porque hacen creer que es el agredido, el que debe cambiar, aprender a pasar, aprender a ser asertivo, a defenderse. En ocasiones, se minimiza el problema: "A mi me pasaba lo mismo, cuando era pequeño también se metían conmigo, no le des importancia, cambia de amigos..."

Incluso los protocolos de actuación de los centros escolares no parecen ser útiles. Es la víctima la que debe abandonar el centro escolar, dejar al resto de compañeros, dejar a sus profesores. Quizás cuando ya todo está tan mal, por el abandono en el que se ha dejado al alumno objeto de bullying, sea la mejor opción porque él o ella ya no quieren estar en ese centro educativo, en el que no sólo ha sido víctima de acoso escolar sino que además y, en mi opinión esto es lo más grave, no ha recibido el apoyo necesario y que esperaba de compañeros, profesorado, equipo directivo, etc.

Afrontar la violencia y el acoso escolar es una empresa difícil, de largo y amplio recorrido y en la que deben intervenir todos los agentes sociales clave. Es difícil porque llegar a las raíces del problema que se hayan en el tejido social es complicado. Reflexionando sobre el tema, llego a la conclusión de algunos de los pasos a seguir y de nuevo surgen otras preguntas:

  • Habría que reformar los horarios laborales de modo que padres y madres pudieran ejercer de forma adecuada sus funciones. ¿Están los empresarios dispuestos a ello? ¿Y los padres y madres están preparados para dedicar menos horas a su carrera profesional y en su lugar estar más tiempo con sus hijos? Parece más reconfortante conseguir premios sociales a través de esas medallas que nos ponemos como investigadores, comerciales de alto nivel, catedráticos, gerentes, directores de empresa. Ser padre o madre no ocupa tan buen lugar en el ranking del éxito social. Es menos importante, concede un estatus menos valioso que otras ocupaciones.
  • Habría que establecer como una de las prioridades de los planes de actuación de los centros educativos la consecución de una convivencia saludable, con una mayor participación e implicación del alumnado y del profesorado para que ello sea posible. ¿Cuentan los profesores con la vocación suficiente para entregarse a esta labor? ¿Y los equipos directivos? Quizás ahora las prioridades están en ser un centro de "altura", un centro donde los niños aprendan a leer y escribir en educación infantil, en lugar de en educación primaria. Quizás, ahora, las medallas se ponen en el bilingüismo y en los bachilleres de investigación. Es muy loable la formación académica, pero de qué sirve que nuestros hijos sean profesores o ingenieros si no han aprendido la importancia de saber vivir, de saber "con-vivir" de forma saludable, si no conocen la importancia de la cooperación y de otros valores necesarios para ser "Persona", para ser auténtico, para participar como uno más en las actividades de la comunidad.
Estas son algunas de las propuestas, quizás suenen a utopía, pero deberíamos tomar en serio el tema del acoso escolar e incidir en sus causas. Mientras tanto, es urgente la intervención en los centros educativos que deben de ponerse las pilas en este sentido y, en caso necesario, pedir ayuda externa a profesionales y especialistas que puedan ofrecer recursos, herramientas y soluciones. Intentar en primer lugar, prevenir y evitar las situaciones de acoso, haciendo talleres en los que todos los alumnos participen y, si se ha llegado tarde, intentar apoyar verdaderamente al alumno que está siendo acosado.

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