lunes, 30 de enero de 2017

CONSTRUYAMOS PUENTES ENTRE PERSONAS

Dra. Mª Nieves Martínez-Hidalgo 
Como  psicóloga apuesto por la construcción de puentes entre personas

Psicóloga Clínica
Psicoterapeuta














Estamos viviendo momentos de intensa inquietud social. Altos mandatarios impulsan la construcción de muros que separan a las personas, que marcan los territorios y dejan fuera a grupos que se consideran peligrosos. En la naturaleza humana subyace esa parte animal que quiere dominar, mandar en casa, en los hijos, en los empleados, gobernar el mundo, alcanzar la gloria a base de sentirse más poderoso. Carentes de empatía e inmunes al dolor ajeno, sólo se preocupan de potenciar su riqueza, aunque sea a costa de la explotación infantil o de la muerte de miles de personas.

Los psicólogos no estamos para levantar muros. Más bien, todo lo contrario, el sentido de nuestra labor es la construcción de puentes entre personas, buscar la autenticidad del otro mostrándonos como realmente somos, sin caretas, sin miedo al ridículo, sin temor a parecer débil e inmaduro. Y es presentando este modelo de relación verdadera, real, tangible, como se produce el encuentro entre el tu y el yo,  y se van afianzando los pilares sobre los que se construirá ese puente que soportará la dureza, la hermosura, el dolor, la alegría, la frustración, la rabia, la satisfacción, la armonía, que nos permitirá caminar por encima de turbulentas aguas y aproximarnos al otro, acompañarle en esos tramos de la vida que son más difíciles de atravesar. 

Esta relación terapeútica individual, puede dar paso y facilitar el contacto interpersonal en terapia de grupo, herramienta que ha demostrado ser de gran utilidad tanto para el tratamiento de los problemas de ansiedad, como para las fobias, en especial la fobia social, y las dificultades en la relación con los demás. 

¿Cómo funciona la psicoterapia de grupo?

La terapia de grupo funciona según un proceso de interacción de experiencias humanas. Si la esperanza es crucial en cualquier terapia, en la terapia de grupo, la esperanza está presente en cada sesión por la presencia de miembros que ya han experimentado mejorías.

El encuentro con otras personas que también presentan problemas similares a los de uno, proporciona tranquilidad y alivio, al menos a las personas que se sienten solas o que viven su situación como trágica y única o que piensan que están fuera de la realidad por pensar o sentir de forma distinta a sus familiares, amigos o compañeros.

Los miembros de un grupo se ofrecen ayuda, se tranquilizan unos a otros, y comparten experiencias, y todo ello les resulta muy gratificante.

A través de la terapia en grupo, uno descubre y acepta partes de sí mismo previamente desconocidas o inaceptables. Resulta más fácil capaz decir lo que molesta, lo que preocupa o lo que se teme sin tener que ocultarlo. En este espacio de encuentro y de afecto, el psicólogo facilita la manifestación de los sentimientos. Los miembros del grupo psicoterapeútico pueden expresar de forma honesta lo que piensan acerca de las vivencias que otros compañeros comparten abiertamente. Conoces cual es la impresión que estás causando a otros. Dominas mejor la expresión de sentimientos positivos o negativos hacia los demás. También comienzas a comprender que eres el máximo responsable ante la manera de vivir tu vida, por más que se cuente con la guía y el apoyo de otros. Ves cómo otros revelan cosas embarazosas, corren riesgos y se benefician de ello, facilitándote el hacer lo mismo. Sientes más confianza ante otros grupos sociales y ante otras personas.

Puesto que los problemas psicológicos son antes que nada problemas de la vida, la terapia en grupo te ayuda a reconocer y aceptar que la vida es, a veces, desagradable e injusta, a reconocer que no importa cuán unido se esté a los demás, ya que uno debe necesariamente encararse con la soledad, te ayuda a descubrir que enfrentándose a los temas básicos de la vida, uno vive una vida más auténtica.

La cuestión es que en la terapia de grupo se ponen en juego las preocupaciones existenciales y también se plantean soluciones en las que se asume, principalmente, la responsabilidad personal.

#Cuidatusaludmental 
#Habladetusaludmental
#Hazloporti


viernes, 13 de enero de 2017

CÓMO AFRONTAR EL ACOSO ESCOLAR

Dra. Mª Nieves Martínez-Hidalgo
Psicóloga Clínica
Psicoterapeuta

Judy Garland en Ángeles sin paraíso
Proteger la infancia, proteger la adolescencia es responsabilidad de todos los agentes sociales

Proteger la infancia y la adolescencia es educar en el seno de la familia, pero también en el centro educativo. Ante una sociedad que vuelve a la impulsividad y agresividad de las cavernas, aunque envueltas en papel couché, debemos reaccionar y no hacer dejación de nuestras funciones como padres, como docentes. El aumento de las tasas de acoso escolar, de suicidios y de problemas de salud mental en niños y adolescentes (1 de cada 5 escolares padece estos problemas) es un síntoma de que algo funciona mal. ¿En qué estamos fallando, padres, educadores, la sociedad en general? ¿Nos estamos desviando del foco prioritario de atención que debería estar constituido por la educación, el cariño, la dedicación y comunicación con nuestros hijos o alumnos? ¿Qué sociedad del futuro estamos construyendo, si permitimos que la violencia se instaure en las aulas? ¿Quién debe dar el primer paso? ¿Las instituciones? ¿Padres y madres? ¿Profesorado? ¿Alumnado?
Las instituciones sólo se hacen eco de este terrible fenómeno cuando los medios de comunicación hacen público el suicidio de un niño o de un adolescente. Es triste y decepcionante, te impide creer en la autenticidad de los programas de nuestros representantes políticos y de su capacidad de afrontar un problema que genera tantas y tan graves secuelas psicológicas como para llegar a tomar la decisión de dejar este mundo definitivamente. ¿Realmente alguien se pone en el lugar de esa niña que acaba de quitarse la vida en su propio dormitorio? ¿Qué niveles de angustia, de dolor, debería de estar padeciendo? No es ninguna broma, no es una llamada de atención. El suicidio es la única salida que encuentra el ser humano ante unas determinadas circunstancias que no se ve capaz de salvar. Solo, culpable, odiándose a sí mismo, impotente, incapaz, inútil, desgraciado, rechazado, excluido, ninguneado e insignificante son sentimientos y pensamientos que un niño o un adolescente puede sentir cuando está siendo acosado.

En muchas ocasiones, padres, madres, profesores y compañeros, aunque intentan ayudar, victimizan una vez más, porque hacen creer que es el agredido, el que debe cambiar, aprender a pasar, aprender a ser asertivo, a defenderse. En ocasiones, se minimiza el problema: "A mi me pasaba lo mismo, cuando era pequeño también se metían conmigo, no le des importancia, cambia de amigos..."

Incluso los protocolos de actuación de los centros escolares no parecen ser útiles. Es la víctima la que debe abandonar el centro escolar, dejar al resto de compañeros, dejar a sus profesores. Quizás cuando ya todo está tan mal, por el abandono en el que se ha dejado al alumno objeto de bullying, sea la mejor opción porque él o ella ya no quieren estar en ese centro educativo, en el que no sólo ha sido víctima de acoso escolar sino que además y, en mi opinión esto es lo más grave, no ha recibido el apoyo necesario y que esperaba de compañeros, profesorado, equipo directivo, etc.

Afrontar la violencia y el acoso escolar es una empresa difícil, de largo y amplio recorrido y en la que deben intervenir todos los agentes sociales clave. Es difícil porque llegar a las raíces del problema que se hayan en el tejido social es complicado. Reflexionando sobre el tema, llego a la conclusión de algunos de los pasos a seguir y de nuevo surgen otras preguntas:

  • Habría que reformar los horarios laborales de modo que padres y madres pudieran ejercer de forma adecuada sus funciones. ¿Están los empresarios dispuestos a ello? ¿Y los padres y madres están preparados para dedicar menos horas a su carrera profesional y en su lugar estar más tiempo con sus hijos? Parece más reconfortante conseguir premios sociales a través de esas medallas que nos ponemos como investigadores, comerciales de alto nivel, catedráticos, gerentes, directores de empresa. Ser padre o madre no ocupa tan buen lugar en el ranking del éxito social. Es menos importante, concede un estatus menos valioso que otras ocupaciones.
  • Habría que establecer como una de las prioridades de los planes de actuación de los centros educativos la consecución de una convivencia saludable, con una mayor participación e implicación del alumnado y del profesorado para que ello sea posible. ¿Cuentan los profesores con la vocación suficiente para entregarse a esta labor? ¿Y los equipos directivos? Quizás ahora las prioridades están en ser un centro de "altura", un centro donde los niños aprendan a leer y escribir en educación infantil, en lugar de en educación primaria. Quizás, ahora, las medallas se ponen en el bilingüismo y en los bachilleres de investigación. Es muy loable la formación académica, pero de qué sirve que nuestros hijos sean profesores o ingenieros si no han aprendido la importancia de saber vivir, de saber "con-vivir" de forma saludable, si no conocen la importancia de la cooperación y de otros valores necesarios para ser "Persona", para ser auténtico, para participar como uno más en las actividades de la comunidad.
Estas son algunas de las propuestas, quizás suenen a utopía, pero deberíamos tomar en serio el tema del acoso escolar e incidir en sus causas. Mientras tanto, es urgente la intervención en los centros educativos que deben de ponerse las pilas en este sentido y, en caso necesario, pedir ayuda externa a profesionales y especialistas que puedan ofrecer recursos, herramientas y soluciones. Intentar en primer lugar, prevenir y evitar las situaciones de acoso, haciendo talleres en los que todos los alumnos participen y, si se ha llegado tarde, intentar apoyar verdaderamente al alumno que está siendo acosado.

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