sábado, 27 de octubre de 2018

USTEDES SE TIENEN QUE ENCONTRAR

Por Joaquin Regadera
Pensador y cineasta













Para tener la razón hay que convencer a la gente de que se tiene la razón. Pero, para ser más inteligente, se tienen que encontrar los motivos por los que une misme está equivocade. Para lidiar con las tendencias autoritarias, hay que hacerse amigue de todo aquello que se desconoce. Ello conlleva cierto dolor, porque se estaría intentando comprender por qué se es un imbécil tendencioso, y hay muchas razones para ello. Obviamente, no es el mecanismo para obtener estabilidad psicológica a corto plazo. Mas se trata del único mecanismo conocido para mejorar las cosas en un periodo a largo plazo. Las relaciones cerradas funcionan como un acelerador del conflicto, porque los contextos cerrados, más que proteger, mortifican. Por ello, cuando se discute con alguien a quien se ama, si se trata de una relación cerrada, la discusión tiende a salirse de control muy rápidamente, sobre todo si se es una persona explosiva. Y lo curioso es que el motivo de la discusión está en realidad vinculado a un motivo subyacente mucho mayor, que a su vez está vinculado a una serie de motivos subyacentes que van siendo mayores en función del tiempo que se haya prolongado la relación sin haber llegado a resolver del todo cada uno de los distintos conflictos que inevitablemente han ido surgiendo a lo largo del tiempo. Por tanto, en una discusión con la persona a la que has amado por un tiempo, conviene recordarle de verdad las cosas buenas que se han estado haciendo durante la relación, para luego reconocer que hay también un problema por resolver que debería ser concordado para solucionar los desajustes del nosotres.

Hay que mentalizarse consecuentemente para no caer en las trampas que conducen al divorcio. Valga la redundancia, se trata de comprender de qué se trata todo esto. Es una forma de interesarse por los conflictos autoritarios y por el totalitarismo, del cual la familia narcisista es una síntesis perfecta. Probablemente todes tengamos una parte tribal en la que tendemos a basarnos en nuestro grupo, orden del que surge y se ramifica la compasión para unirnos fuertemente a nuestra manada, de una manera similar a la madre que es compasiva con su criatura porque lo ama. Es decir, la compasión es la fuente del tribalismo. Y, desde luego, una madre no es compasiva con el enemigo cuando se trata de proteger a sus criaturas. La empatía no es de hecho una virtud perfectamente limpia sino que puede ser responsable de acciones atroces e inhumanas, porque depende siempre de con quien se esté empatizando. Tanto es así que resulta muy valioso aprender a emplear bien las herramientas que suponen la intolerancia y el odio. Y, si tienes que luchar contra el dragón, debes ir a su cueva antes de que él venga a tu aldea. Hay que ver el peligro viniendo hacia aquí. Hay que adelantarse a lo que va a suceder. Más que por valentía o coraje, por sentido común, se debe mirar al futuro. A la hora de imaginar una utopía, hemos de tener presente que, además de las construcciones sociales, existen las grandes narrativas unificadoras, las estructuras de valores, las bases biológicas del ser humano, y la identidad -personal, nacional, occidental u oriental, de género, sexual, racial y étnica. Y, a la hora de deconstruir el patriarcado para dinamitarlo y dar lugar al pluriverso, hemos de comprender que la sociedad es falogocéntrica porque privilegia lo masculino en la construcción de significados. Mas, al mismo tiempo que se revierte el efecto falo-logo-céntrico de la sociedad, hay que procurar una reestructuración de las bases lingüísticas, filosóficas y actitudinales, recordando que la dialéctica da lecciones mientras la dialógica conversa hacia la verdad.


La Unión Soviética, entre 1919 y 1959, asesinó a unas cuarenta millones de personas en nombre de la opresión del sistema. Desde luego, las ideas comunistas son atractivas desde el punto de vista intelectual y también si se está orientado hacia la compasión desde la perspectiva de la personalidad, porque las ideas comunistas están basadas en principios marxistas como “De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades”. La idea de que la sociedad deba cubrir las necesidades de la gente resulta atractiva. El único problema es el hecho de plantearse quién define las necesidades y quién define las habilidades. Porque, en la práctica, estos principios se han convertido en legislación y la legislación ha derivado en genocidio. Tras saberse esto, la misma izquierda compasiva e intelectual dejó de hablar de la clase trabajadora para empezar a hablar de poder e identidad grupal. Pero la filosofía patológica subyacente se mantuvo exactamente igual. De esta forma, la nomenclatura cambió haciéndose más atractiva, y la Unión Soviética cayó en 1991. Hoy en día Corea del Norte es un ejemplo de un sistema patológico, pero nos falta memoria histórica. Por ello, cuando alguien dice que no ha habido todavía un verdadero comunismo, parece decir que si hubiese estado en el lugar de Iósif Stalin sí hubiera comandado la utopía, en lugar de las masacres genocidas propias de la violenta dictadura del proletariado, porque creería entender bien la doctrina comunista y que todo lo que pretende representar es bueno. Pero, incluso en el caso de que sí lo hiciese mejor porque realmente fuese más competente que el mismísimo Stalin, alguien le habría disparado por la espalda por haber llegado a hacer algo bueno. De hecho, Iósif Stalin fusiló a los comandantes de la Guardia Roja rusa que lideraron la Revolución Soviética, junto con sus familias y millones de personas más. Aparte de que implementar tu bondad a otras personas poseídas por tu ideología es casi tan improbable como imposible.

La clave de la esperanza está en el valor. Simple y llanamente, para tener alguna esperanza en la vida es necesario saber valorar las cosas, porque al valorar una cosa ésta se sigue y es en el seguimiento mismo donde se encuentra el significado y el sentido de la vida. Todo lo demás es sufrimiento. El resto, aquello sin sentido y sin significado, es mero sufrimiento. Por el contrario, aquellas cuestiones que sí tienen sentido nos motivan y nos protegen del dolor. Hoy en día se está produciendo una lucha ideológica y, más profundamente, una lucha filosófica, perpetrada por unos grupos contra otros grupos. Y cada cual quiere estar apegado a su grupo, haciendo de su grupo su única parte relevante, su única parte real. Por lo que más nos vale aprender a emplear bien el diálogo en lugar de la dialéctica, porque es precisamente la dialéctica la que nos conduce a una guerra ideológica y filosófica constituida por parloteos entre grupos de identidad y censuras contra aquellas personas con las que no se está de acuerdo, apropiándose del miedo y de la compasión mientras se niega la intolerancia propia. Por ende, se trataría de fraccionar a los grupos oprimidos hasta llegar al individuo. El individuo, como sujeto político, representa el axioma del prójimo injustamente oprimido. Así, si la vida fuese sufrimiento, habría que empezar por reducirlo en une misme, arreglando la propia vida para que cuando tu padre muera no te pille llorando en un rincón y puedas ayudar a planear su funeral y puedas también mantenerte firme para que la gente se pueda fijar en ti como un buen respaldo en el que apoyarse, antes que conformarte con ser una maldita víctima.


miércoles, 24 de octubre de 2018

LAVARSE LOS OJOS

Por Joaquin Regadera        Pensador y Cineasta















Para vivir en armonía hemos de ser buenas personas y, para ello, lo primero es mejorar dejando de pensar, de decir y de hacer el mal. La jerarquía competente no es una cuestión de poder sino de aptitud. Para ello conviene comprender que los sistemas cognitivos son la interpretación del mundo y tienen niveles axiomáticos. Si nuestra subestructura axiomática es la ciencia y ésta, la ciencia, da por errónea una creencia, cambiamos la creencia. Pero si nuestra subestructura axiomática es la creencia y ésta, la creencia, da por errónea una ciencia, cambiamos la ciencia. La dinámica entre la armonía y el desequilibrio se haya entre nuestros hemisferios. El izquierdo se dedica a lo que conocemos y el derecho a lo que desconocemos. El izquierdo opera lo no verbal, las motivaciones biológicas y emocionales. Nuestro sistemas axiomáticos se validan mediante la práctica con les demás en función de sus respuestas emocionales. Se validan sólo si a lo largo del tiempo satisfacen a les demás. Modelamos el mundo imitándolo, asignándonos roles que satisfagan a les demás para hacer que el juego continúe. El sistema axiomático no se justifica con referencia al método científico sino con base en la satisfacción de todes les participantes. Mientras el poder degenera en violencia, las jerarquías espontáneas funcionan porque resultan satisfactorias, a pesar de que se refinen hasta lo dramático. Lo que opera al comienzo de las jerarquías espontáneas es el logos, lo admirable. Nuestra cultura se basa en la evolución de formas exitosas de maniobrar dentro de las estructuras jerárquicas, mapeando nuestra adaptación; primero, mediante la admiración; segundo, imitando aquello que admiramos, extrayendo aquello que nos interesa para exteriorizarlo con nuestra estructura corporal; tercero, describiendo los patrones de éxito para establecer las reglas, habitualmente basadas en las costumbres. Es decir, mapeamos las costumbres del drama para representarlas, transmitirlas y tenerlas a nuestro alcance. Y luego nos alejamos de las costumbres para contemplar cuáles son las similitudes entre todas ellas.


Lo bueno y lo malo no son las personas en sí sino algo que está en ellas. Por ejemplo, Eric Harris, uno de los asesinos de la Masacre de la Escuela Secundaria de Columbine, estaba poseído por una maldad que sólo pudo descubrir al sentarse en un lugar oscuro para alimentar su odio durante meses y años hasta que éste lo controló. Mas también podría haberlo controlado el amor, con la distinción de que el potencial de las buenas intenciones es lo que da lugar a la armonía. En cualquier caso, se trata de comprender que lo que sabemos ya no es suficiente, porque si creyésemos que sí lo es, suplantaríamos lo transcendental. Lo transcendental es el despertar, es el hecho de reconocernos desnudas, vulnerables, mortales, susceptibles de caer en el bien y el mal. Lo transcendental es la cognición que delimita la separación entre la ética y la realidad del objeto, es decir, la realidad de aquello que tiene sus propias reglas. Cuando descubrimos nuestra desnudez y vulnerabilidad, nos avergonzamos y escondemos del mundo o de nuestro destino porque dudamos de nuestras capacidades. Y nos resentimos no sólo porque descubramos que nosotres mismes seamos vulnerables sino porque comprendemos que les demás lo son también y por tanto podríamos hacerles daño. Esta es la cognición con la discernimos entre el bien y el mal, el proceso con el que desarrollamos nuestra capacidad crítica.

El logos es lo admirable que actúa en las personas hacia lo bueno. La consciencia ha de tomar sus propias decisiones sobre qué debe multiplicarse. Así es como el meme se convierte en una realidad biológica, porque hay algunas formas de conceptualizar que se vuelven integrales, como una fuerza evolutiva en sí misma. La consciencia extrae lo correcto del potencial mediante la verdad. Luego se manifiesta en la consciencia individual, dando lugar al logos interno, fundamento metafísico de la idea del derecho y la responsabilidad naturales. El logos es la fuerza que impulsa la evolución humana. Se ha de tener el debido respeto por une misme y el debido miedo de une misme, porque las decisiones que se toman podrían desviar la estructura de la realidad. Somos agentes actives dotades de logos, y hemos de tratar a les otres de manera que quieran jugar con nosotres. Hemos de lavarnos los ojos después de cada mirada, porque debemos tomar el caos que tenemos enfrente para convertirlo en un orden habitable con la actitud adecuada para hacerlo. Hemos de limpiar nuestra habitación, concibiendo el orden en relación con un propósito. Hemos de armonizarnos a nosotres mismes, y más adelante a nuestros alrededores inmediatos. Con disciplina, hemos de abarcar objetivos a nuestro alcance, porque cualquier pequeño éxito proyecta luz sobre la existencia, si tomamos en serio nuestro microcosmos. Hacer que nuestros microcosmos sea significativo es la embarcación que nos llevará a través de la tormenta cuando cerremos la escotilla. Nuestros errores están ligados al infierno de la tormenta. La culpa no es tanto de los líderes como de los fracasos éticos de todes les individues no dispuestes a expresar sus verdades ni a actuar acorde a lo que saben que es correcto y que terminan acumulando y produciendo el desastre. Tenemos que armonizarnos para manifestar nuestro potencial, porque conseguir que lo literal y lo metafórico funcionen al mismo tiempo construye realidad. Por ende, tenemos que arreglar nuestra vida para evitar cometer errores conscientes que nos conducirían al malestar.

El porno es fruto del puritanismo, del decoro de la relación entre los cuerpos. La mutación antropológica se trata del impacto de las tecnologías digitales sobre nuestra percepción y nuestra sensibilidad, sobre nuestra capacidad de interpretar señales no discursivas, no-codificadas. Capacidad que se ve atrofiada por nuestra exposición a las tecnologías digitales que funcionan según la lógica formateada del código. El alcance de la mutación digital es muy profundo, porque la atrofia de la sensibilidad implica una atrofia de la empatía, que es la capacidad de sentir-con, de sentir al otro como prolongación de mi existencia y de mi cuerpo. La base sensible de la solidaridad. Los seres humanos están hablando con autómatas y perdiendo la capacidad de hablar con otros seres humanos. La relación entre seres humanos se ha vuelto una relación sin cortesía, sin este tipo de sabiduría especial que es el desciframiento de la ambigüedad en condiciones de empatía. El porno es justamente la sexualidad sin ambigüedad, donde la ambigüedad queda cancelada desde el comienzo. Se sabe siempre lo que va a pasar. Por el contrario, el aburrimiento es pasar una tarde imaginando cosas, no sabiendo exactamente qué hacer ni qué va a pasar. Hay un mundo entero que se abre. Entonces une se aburre y desea la aventura. No obstante, hoy vivimos en la condición totalmente contraria: una condición de angustia, de exceso de aventuras, demasiadas aventuras que además no vivimos pero que nos rodean y que nos obligan a vivir eventos que no estamos viviendo. La palabra ha sido despegada del cuerpo. Hablamos mucho, pero los cuerpos no se encuentran. Y cuando los cuerpos se encuentran no saben hablar. Ese es el problema de la relación erótica, y también el problema de la relación política y de la relación social. Tenemos que empezar, no sólo un discurso, sino una práctica de relajación de las expectativas, en primer lugar en la dimensión de la existencia cotidiana. Hay que decir: “sí, la aceleración y el deseo de tener muchas cosas han ganado, pero ¿y a mí qué me importa?” Lo importante no es ganar o perder, sino permanecer impecables, elegantes. Impecable significa que no hay reglas, que yo decido las reglas con mis amigues. Y la única regla que vale es la regla que nosotres decidimos. Se puede fundar una política sobre la idea de que no hay reglas, sólo las reglas que decidimos de manera afectiva, erótica, siempre tentativa, siempre redefinible. Esa es la manera de enfrentar el miedo. Tenemos miedo a la percepción de que la vida se nos está escapando y no la vivimos. Mas, la buena vida puede ser volver al aburrimiento. Sí, volver al aburrimiento como terapia de la angustia es la manera de enfrentar el problema. Porque el movimiento de relajación de las expectativas es el comienzo para una nueva aventura.


jueves, 18 de octubre de 2018

DOS CAUSAS DE LA DEPRESIÓN

Por Joaquín Regadera 
Pensador y Cineasta                     











    

Principalmente, la depresión se debe a la complejidad de las oportunidades sociales. Porque esta complejidad nos provoca incertidumbres de futuro, con base en que no sabemos del todo si los conocimientos que hemos adquirido en el pasado nos serán suficientes para seguirle el ritmo a un mundo cambiante o no.


Sacrificar el presente por el futuro, cultivándolo para obtener sus frutos, da seguridad pero no felicidad. Porque el efecto secundario de sacrificar el presente es la ansiedad. La ansiedad engendra una inestabilidad ética que nos hunde y nos ahoga en dudas existenciales. Y en este hundimiento se deforma la perspectiva nihilista de un pensamiento que, si estuviese sano, restauraría la jovialidad del devenir.

Lo que hace que la vida sea significativa es precisamente esta restauración de la jovialidad. Y se hace significativa de manera proporcional a las responsabilidades que se asuman en todas aquellas situaciones del mundo exterior en las que se participa. Porque estas responsabilidades son las que nos protegen de los sentimientos de aislamiento y penuria, de escasez y miseria, de tacañería y mezquindad, sentimientos de desgracia en general.

Otra de las causas de la depresión es la mala alimentación, sustentada en carbohidratos y azúcares, en lugar de nutrirse de una buena complejidad de minerales, vitaminas, grasas y proteínas. Si por cada célula humana tenemos en nuestro cuerpo cien células bacterianas, hay que cuidar bien la flora intestinal, porque el microbioma intestinal produce muchos químicos neuronales que intervienen en la regulación de nuestro estado de ánimo. Por ello hemos de evitar que nuestras bacterias intestinales se hagan adictas a los carbohidratos y a los azúcares, provocándonos antojos insanos que no hacen sino incentivar el crecimiento de este tipo de bacterias que interfieren en la química de nuestro estado de ánimo.



miércoles, 17 de octubre de 2018

ADIÓS A LA RAZÓN: PAUL FEYERABEND

Por Joaquín Regadera
Pensador y Cineasta



















Se cree que Paul Feyerabend es del "todo vale" sin más. Pero sus críticas de los intentos de codificación de la práctica científica están bien justificados. Ni en su libro Adiós a la razón es del todo un irracionalista. ¿Cómo es posible que la ciencia pueda depender tanto de la cultura y, sin embargo, producir resultados tan sólidos? En este caso, porque Feyerabend no olvida ni las predicciones ni la tecnología.

Un anarquista es como un agente secreto que juega al juego de la Razón para socavar la autoridad de la Razón -Verdad, Honradez, Justicia. Porque la ciencia no tiene porqué organizarse a tenor de unas reglas fijas y universales. Lo que no existe es una racionalidad global. Y hay que cuestionar la validez de la distinción entre descubrimiento y justificación. Por ejemplo, la anomalía de órbita de Mercurio adquirió un estatuto epistemológico diferente con el advenimiento de la relatividad general. Es decir, hay que cuestionar el sometimiento a las restricciones de orden racional.



En esta línea, hasta hace un par de años me aventuré voluntariamente a flirtear con lo irracional e ininteligible. Por el contrario, hoy en día ando flirteando con el polo opuesto para alejarme del todo vale, porque hemos de organizar nuestras vidas útil y competentemente para que merezcan ser vividas. Hacerse competente significa no dejarse dominar, significa hacerse de respetar tomando responsabilidades para con las formas en las que percibimos el mundo, porque, inevitablemente, tenemos que actuar para no sufrir petrificades. Se trata de comprender que las interpretaciones funcionales son finitas, y no infinitas como propone el posmodernismo, porque hay interpretaciones que no funcionan ni en el nivel biológico ni en el nivel de una convivencia cooperativa que no interfiera negativamente en nuestro futuro. La lógica del sentido común tiene la función de definir informadamente todas las delimitaciones ético-estéticas. En el caso de las políticas identitarias, se juega con una variación de la lógica clásico-marxista de opresores y oprimidos, dando por sentado que lo que más condiciona a una persona es su identidad, pero no es así. Porque no todos los antojos identitarios son socialmente útiles ni, por ende, de respetar.



viernes, 28 de septiembre de 2018

Claves para la prevención del suicidio

Dra. Mª Nieves Martínez-Hidalgo
Psicóloga Clínica
Psicoterapeuta



En la actualidad, los problemas de salud mental son una fuente de preocupación para todos los estados tanto por su alta prevalencia en población infanto-juvenil (20%), como por las graves consecuencias del estigma asociado.
Es importante resaltar que una de las principales barreras para la búsqueda de ayuda profesional es el estigma. La ausencia de diagnóstico clínico y tratamiento en población infanto-juvenil, conlleva serias consecuencias como agravamiento de los síntomas, abandono y fracaso escolar y altas tasas de suicidio, entre otras. Además, la OMS (2013) prevé que para el año 2020 la prevalencia de los problemas de salud mental aumentará en niños y adolescentes hasta un 50% y será la primera causa de discapacidad entre los jóvenes.
Hay que tener en cuenta que casi la mitad de los problemas de salud mental debutan antes de los 14 años; también que, actualmente, sólo la depresión es la enfermedad que más contribuye a la carga mundial de morbilidad entre los jóvenes de 15 a 19 años de edad (OMS, 2013); y un informe recientemente publicado por la OMS (2017) afirma que entre las principales causas de muerte evitables, están los accidentes de tráfico, las infecciones respiratorias y los suicidios (67.149 adolescentes en 2015). Las estadísticas según sexo indican que el suicidio en chicas es la segunda causa de muerte en todo el mundo y la quinta en chicos. Según este mismo informe, la mayoría de estas muertes se podrían prevenir con la mejora de la educación en salud mental, de los servicios de salud y de atención social.
En España, el suicidio es la primera causa de muerte por factores externos y las cifras se han multiplicado en los últimos años.
La prevención del suicidio pasa por la educación en salud mental y ésta debe iniciarse desde educación infantil como una asignatura más del currículo escolar, al nivel de la educación física, el inglés o las matemáticas. Cabe preguntarse, de qué sirven los títulos universitarios, los exigentes “Dobles Grados”, si no estamos preparados para vivir de forma saludable.
Sin embargo, si lo importante para padres, políticos, empresarios y educadores es el individualismo y la competitividad, de nada servirá plan de prevención del suicidio alguno, vamos abocados a la frustración, a la enfermedad mental y física, a la violencia intra e interpersonal.
Siento no ser más optimista, pero no creo en programas pioneros cuando fallan los valores y las bases en las que sustentamos el desarrollo social.
¿Qué podemos esperar de las actitudes extremadamente competitivas, consumistas y narcisistas que prevalecen en la sociedad actual?
Fracaso, soledad, ostracismo, alienación, violencia, autolesiones, suicidios y parasuicidios…
La esperanza la mantengo y me comprometo a seguir luchando con todos los que se han subido a esta nave de locos que es la Fundación, en la que vamos trabajando de forma voluntaria, viajando de puerto en puerto, con nuestros programas antiestigma de sensibilización y educación en salud mental.
Ojala, las Consejerías de Sanidad y de Educación aúnen fuerzas y se comprometan a incluir una asignatura sobre educación en salud mental en los planes de estudio de niños y mayores. Quizás, ese sea el mejor Plan de Prevención del Suicidio, ya que, desde niños, se aprendería a hablar con naturalidad de las cosas que nos preocupan, a no tener vergüenza o miedo a ser etiquetados como raros o diferentes por tener una condición de diversidad en salud mental, a no acosar, ni discriminar, ni excluir a los compañeros por prejuicios o por no ser afín a las normas del grupo. Aprenderíamos y asimilaríamos con humildad la debilidad de la condición humana y que todos, en algún momento de nuestra vida, necesitaremos ir al psicólogo, al igual que visitamos al dentista. Aprenderíamos que pedir ayuda a los amigos es un síntoma de inteligencia y no de inmadurez o debilidad y que si, en ese preciso instante, estamos pensando en el suicidio, en que el dolor nos supera y no vemos un futuro esperanzador, podemos llamar a un compañero, hablar con él, explicarle lo que nos sucede y encontrar algún tipo de solución que alivie la tensión del momento. A veces, sólo poder expresar y compartir con otro ser humano la idea o la urgencia de querer desaparecer, relaja y hace que un rayo de luz ilumine alguna zona de nuestro cerebro que nos lleva a la disminución de ese impulso que parecía irrefrenable.
Los suicidios se pueden prevenir cuidando la salud mental, aprendiendo recursos y herramientas que nos procuren hábitos de vida saludable, relaciones sociales asertivas, realización y emprendimiento de actividades constructivas y, mejor, si es desde la cooperación, desde un plano de horizontalidad, sin competitividad, respetando las necesidades y los tiempos de cada uno, las características de personalidad, la vocación y el propósito vital.

domingo, 23 de septiembre de 2018

La Escuela de Padres como camino para la prevención de problemas conductuales y emocionales en niños y preadolescentes.



Folleto  de la I Edición de la Escuela de Padres de la Clínica Cattell Psicólogos



Nuestro principal objetivo al realizar este proyecto de Escuela de Padres es trabajar desde la prevención. El niño/a es un ser plástico que responde rápida y eficazmente a los ejemplos que se le dan de manera adecuada. La intervención temprana es esencial ante los problemas psicológicos en niños/as y adolescentes para mantener una mejor salud mental en la edad adulta. Por tanto, prevenir y tratar la aparición de problemas en la infancia, es hacerlo también con la adulta (Esparza y Rodríguez, 2009; Orgilés,Gómez, Piqueras y Espada, 2014). Atendiendo a estos principios hemos trabajado para poner en marcha un programa de tratamiento de prevención primaria. Este tipo de tratamiento está enfocado para la población general, para todas aquellas familias que quieran formarse en educación emocional con el objetivo de prevenir la aparición de problemas conductuales y psicológicos en sus hijos/as y para aquellas familias que ya han detectado la aparición de problemas emocionales y comportamentales en los mismos y quieren poner solución. El objetivo es dar recomendaciones específicas ajustadas a cada nivel de edad y cada situación particular para que las familias puedan afrontar y solucionar los problemas más frecuentes que puedan darse en sus hijos/as (pensado para niños/as de entre 3 y 12 años). Trabajamos reflexionando sobre el papel que ocupan los padres como modelos y referentes de los niños/as, incidimos en la importancia de manejar el autocontrol en el adulto con el desarrollo de estrategias propias para los momentos más difíciles, cómo aplicar consecuencias ante los comportamientos menos adecuados, alternativas al uso de los gritos y el castigo físico a través de otras herramientas más positivas y constructivas que no dañan la autoestima de los niños y niñas, apostando por el desarrollo de una relación positiva basada en la escucha activa, los juegos compartidos, un apego seguro, el uso de elogios y refuerzo positivo, apoyo y motivación. Trabajamos la relación entre los hermanos y hermanas, cómo mejorar y prevenir los celos y disputas entre ellos, cómo responder ante las demandas de atención, de qué manera desarrollar la autonomía y responsabilidad en los hijos e hijas teniendo en cuenta su nivel de desarrollo y reflexionamos sobre las fases del desarrollo emocional en los niños y niñas para acompañar este proceso ayudando a identificar y expresar sus emociones mejorando la comunicación entre padres e hijos/as.

Si crees que puede beneficiarte a ti y a tu familia realizar con nosotros la Escuela de Padres, no dudes en solicitar información y resolver las dudas que puedan surgir así como exponernos tu situación particular.

El programa consta de 12 sesiones que se realizan cada quince días, por lo que se llevan a cabo dos sesiones al mes. 


Solicitud de información e inscripción llamando al 968 274 231 o escribiendo a la dirección de correo escueladepadres@cattell-psicologos.com


jueves, 28 de junio de 2018

DIPLOMAS I EDICIÓN DE LA ESCUELA DE PADRES

Familias y terapeuta

Encarna Mª Toral Navarro
Psicóloga y Psicoterapeuta











Este martes día 26 de junio de 2018, finalizaba la I Edición de Escuela de Padres que se ha venido desarrollando desde enero a junio de este año. Padres y madres recibían contentos sus diplomas que certifican su nivel de aprovechamiento de las 18 horas que ha durado este taller.

En primer lugar, quiero agradecer, a las familias participantes, su confianza, constancia, implicación y sobre todo, sus ganas de aprender y mejorar. 

Durante el curso:
  1. Hemos trabajado de forma conjunta distintas estrategias para facilitar un comportamiento adecuado de hijos e hijas.
  2. Hemos reflexionado sobre el papel que ocupan padres y madres como modelos y referentes de niños/as.
  3. Hemos incidido en la importancia de manejar el autocontrol en el adulto con el desarrollo de estrategias propias para los momentos más difíciles;
  4. Cómo aplicar consecuencias ante los comportamientos menos adecuados, alternativas al uso de los gritos y el castigo físico a través de otras herramientas más positivas y constructivas que no dañan la autoestima de los niños y niñas.
  5. Hemos apostado por el desarrollo de una relación positiva basada en la escucha activa, los juegos compartidos, un apego seguro, el uso de elogios y refuerzo positivo, apoyo y motivación. 
  6. Hemos trabajado la relación entre los hermanos y hermanas, cómo mejorar y prevenir los celos y disputas entre ellos;
  7. Cómo responder ante las demandas de atención.
  8. De qué manera desarrollar la autonomía y responsabilidad en los hijos e hijas teniendo en cuenta su nivel de desarrollo.
  9. Hemos reflexionado sobre las fases del desarrollo emocional en los niños y niñas para acompañar este proceso y ayudarles a identificar y expresar sus emociones mejorando la comunicación entre padres e hijos/as.

En general, ha sido una experiencia muy positiva. Quiero de nuevo agradecer a las familias su implicación, sus aportaciones, sus ideas y ejemplos, que han sido tan útiles para las otras familias, el respeto mutuo que han mostrado y el clima de confianza que se ha generado. Con la finalización de la escuela de padres comienza para las familias una nueva etapa en la que podrán aplicar los recursos y estrategias aprendidas a lo largo de estos meses. Mucho ánimo para todas ellas.


lunes, 19 de marzo de 2018

SENTIDO ÍNTIMO: PINTO luego EXISTO

Dr. Juan José Regadera
Psicólogo especialista en psicología clínica
Psicoterapeuta acreditado


"Tricotomía Boceto II" Grafito sobre Papel (detalle)

Resumen:

El autor, apoyándose en el pensamiento del filósofo francés del siglo XVIII, Maine de Biran[1], se centra en el yo del artista, un yo un tanto olvidado y maltrecho por el propio pintor que en su búsqueda del espíritu a través de la tela, nunca pudo perder de vista al cuerpo, en que aquel anda encarnado. La idea nuclear del trabajo del maestro, Ángel Macía[2], se reduce al esfuerzo. Sabe de los condicionantes reales de la existencia humana, físicos, fisiológicos, sociales… sin embargo el artista no se reduce a ellas, sino que las transciende mediante el lienzo y la fotografía. De aquí, que cuando soy, decimos nosotros en boca del creador, no soy sino con ayuda de ti que eres mi espectador. Razón, naturaleza, sociedad y economía parecen hoy ser las coordenadas en que se mueve nuestros pensamientos contemporáneos, algo, por otro lado, irrenunciable, sin embargo, urge volver hacia el yo, he aquí la conexión entre el artista y el meditador de Grateloup.


Presentación

La noción de “sentido íntimo” presente en la obra de Ángel Macía tiene para el artista un carácter técnico y, en todo caso, central. Se trata de una “idea primitiva” que el inconsciente del pintor creo en la adolescencia mediante la queja y el lamento, y que podemos expresar mediante el Cogito cartesiano,  y, adaptado a nuestros propósitos, yo lo expresaría, con el pinto luego existo.

Las pinceladas de Ángel Macía, no se limitan a expresar una técnica indubitable, a salvo de ataques mal intencionados, pues expresa “el sentimiento de una acción y de un esfuerzo querido”. El esfuerzo, es “la idea primitiva”, y, en esta circunstancia, la noción de “sentido íntimo” que hoy venimos a tratar aquí en la persona del artista se halla estrechamente relacionada con la idea de resistencia. Resistencia ofrecida por el mundo  EXTERIOR –en la etapa de plenitud juvenil- que constituye la mejor, si no la única, prueba de su lucha por la vida.


El pintor en su mundo

Ángel Macía, hubiera necesitado calma por encima de todo, sin embargo, esta lucha por la existencia, fuera de los retazos del lienzo, en la que difícilmente se sentía en paz y desencajado del mundo que le tocara en suerte, comenzó en la niñez del  artista y particularmente en la etapa del colegio, primero, en una impresión “física”, para terminar convirtiéndose en algo metafísico. De aquí, que su obra nos muestra, muy especialmente, la resistencia frente a un mundo cruel –como una llaga que nunca termina de sanar- en relación con posibles modos de reacción ante el cuerpo físico, que no era otro, que el torso del autor.

La sustancia exterior de Ángel Macía, supone impresiones de resistencia que se hacen distintas por medio de la sensación de movimiento percibida por  la vista.

Esta sensación de movimiento recogida por el espectador esta relacionada con la de voluntad  en la firmeza del trazo que la ejecuta. La mirada del espectador siente como el artista se esfuerza por ejecutar las formas  y contornos. Ángel Macía existe a través de la voluntad del movimiento dando con ello la impresión o la conciencia del yo, un yo reconocido por el espectador como algo distinto de las demás existencias que lo rodean. Y esto, que el artista nos muestra en el lienzo, únicamente puede adquirirse mediante la conciencia de un esfuerzo querido; que, en una palabra, el yo del pintor reside  exclusivamente en la voluntad.

Una idea parecida a la aquí expresada se encuentra desarrollada por Maine de Biran como fundamento de su análisis de la conciencia de voluntad y, en último término, de la libertad. Main de Biran retoma el principio de Descartes que nosotros hemos reelaborado como: pinto, existo.

Ángel Macía, descendiendo en si mismo, intenta caracterizar a través del lienzo un físico renovado que su inconsciente guardo en la adolescencia y que se supone constituyó toda su existencia individual. Este esfuerzo de transformación de la idea originaria del físico por él retenido es el modo fundamental que el pintor ha buscado y analizado a través de caracteres o signos, dando con ello alarde de substancia, fuerza, sensación, sentimiento de una acción o de un esfuerzo querido. 

"Pecado Original Óleo sobre Lienzo"(detalle)



La reflexión de Ángel Macía

La obra del filósofo francés del siglo XVIII Maine de Biran, y la de Ángel Macía tienen en común la noción de un “sentido íntimo” o de un “sentido interno” de carácter espiritual más básico que los sentidos externos.

El artista, al igual que Descartes,  Malebrache y los autores de la tradición agustiniana, comparte lo que ellos llamaban “el tesoro de mi espíritu”. Tesoro de una realidad “interior” e “intima” en cuyo fondo anida la verdad. Una verdad que se nos muestra por iluminación “propia”, por debajo de la variedad de deseos o caprichos accidentales que pudieran sobrevenirle ocultando su profunda verdad.

Ángel Macía, su espíritu romántico e innovador, quiso una cosa, por nada del mundo hubiera abandonado el precioso tesoro de su yo.

Su obra pictórica ha consistido en gran parte en una anotación de “experiencias de la conciencia” en el curso de una evolución que transcurre desde su infancia y adolescencia hasta la meditación introspectiva de sus propios estados psíquicos y fisiológicos. Y en este devenir del tiempo, el pintor ha llegado a la concepción de que la consciencia, entendida como una substancia independiente, solamente existe en cuanto esfuerzo opuesto a la resistencia de los otros.

"Vosotros" Óleo sobre Lienzo



El ensimismamiento del pintor

La resistencia de los otros, vivida por Ángel desde su adolescencia, se da, en efecto, la conciencia del yo. Un yo sin posibilidad de separarse del lienzo del que ha sido engendrado desde la niñez. He aquí su experiencia, que como reducto de intimidad frente al propio cuerpo está por encima y fuera de la órbita de los otros.

Esta búsqueda continua de su introspección hacia un centro permanente (el lienzo bañado de blanco inhóspito) en medio de la inestabilidad de los  “estados” del mundo exterior, le da una “facultad activa” que permite eludir la disolución del “yo” provocada por el encuentro con los demás.  Fortaleza ante la resistencia exterior, he aquí, de nuevo, el tesoro de su yo.


El mundo interior tiene puestos sus cimientos sobre el mundo exterior

Cuando miramos un cuadro de Ángel Macía, la distinción entre la sensación y la percepción, no es sino la distinción entre la impresión pasiva provocada por lo externo (su cuerpo)  y la impresión activa de la actividad interna (su espíritu); cada lienzo, cada nuevo retazo, cada fotografía, no es sino la generalización de la distinción entre lo activo y lo pasivo en todos los “estados” y en todos los “hábitos”.

Su insistencia en la impresión interna  a partir de la externa tiene su punto de apoyo en el plano de lo íntimo de lo que sólo es válido para Ángel Maciá el mundo físico.

Como podrán  ustedes apreciar, a lo largo de toda su obra, el artista, insiste continuamente  en el carácter dinámico, funcional, de las actividades que va descubriendo poco a poco a media que revela las falacias de la derivación de lo interior a partir de lo exterior.

He aquí, de nuevo, la insistencia de Ángel Macia, en el sentimiento de resistencia –la de un mundo inhóspito y hostil, vivido en su infancia y adolescencia con experiencia de bullying y acoso escolar- donde se encuentra hoy día uno de los problemas fundamentales del análisis psicológico.

La cuestión de la dualidad de lo activo y lo pasivo, el problema de la liberación de la propia voluntad respecto a la coacción física o fisiológica, en ello reside –decíamos antes-, el tesoro de su yo.

Su esfuerzo ha chocado tantas veces con el obstáculo de lo externo que se ha visto privado de libertad. Y ya que la libertad nos es dada, finalmente, en la conciencia plena de la acción volitiva, sus lienzos, las obras de Ángel Maciá, guardan para mi, como espectador pasivo, el origen de todas las facultades, con inclusión de las intelectuales, aquellas que nacen de la experiencia intima del dolor, del sufrimiento que vitalizan la voluntad hacia un esfuerzo activo. De nuevo, mi mirada se encuentra con el tesoro de su yo.

"Dicotomía" Óleo sobre Lienzo


El yo no es una cosa. ¿Qué es entonces?

El yo es el esfuerzo y en el esfuerzo yo soy una fuerza, una causa. La causa es el yo que resulta del choque contra la resistencia del mundo exterior (herido y doliente).

Me haré otra pregunta, ¿cómo ha podido Ángel Maciá concebir algo exterior extraño a él –el mundo de los otros- y transformarlo en su yo? si de la contemplación de sus obras no lo he entendido mal, cuando el artista reflexiona sobre sí mismo, cuando el pintor no  ha podido identificarse con su cuerpo objeto del acto de reflexión, su yo, no puede ser más que el alma concebida como fuerza substancial fuera de la conciencia. Y esto es, lo que ante ustedes está, que la persona del pintor es dueña de sus actos porque es ante todo y sobre todo dueña de sí misma. Por eso pinta luego existe.

En Ángel Macia, la distinción de vida humana y vida espiritual es la consecuencia de una tendencia a la diferenciación que no puede quedar detenida en el mero reino de lo psíquico y que, al final, revela en éste la presencia del espíritu y aún de un espíritu capaz de alcanzar la región de lo cotidiano e irrelevante del ser.

Sí, el maestro, ha demostrado voluntad para mostrar la experiencia interna como origen y raíz del conocer, de un conocerse a sí mismo.

La vida espiritual, enteramente libre y vinculada a lo orgánico en los cuadros del artista, es una vida distinta, pues muestra las etapas que, a su vez, pueden ser consideradas jalones a lo largo de un complejo itinerario.  Ángel conversa consigo mismo a lo largo de una “creación continua”.

"Formula of Love" Óleo sobre Lienzo


La conciencia surge en y por el esfuerzo

Esa creación continua, como venimos diciendo, es VOLUNTAD. Los cuadros del artista muestran la incitación de lo deseable, parten del fondo del alma, que es su raíz. Y  si no procediera al mismo tiempo de la inteligencia, no sería más que deseo, instinto, pasión, pero no voluntad. Una vez más, para Ángel Macía, no hay acto humano verdaderamente voluntaria sino el que procede tanto de la incitación interna como de la razón. Sus obras son su experiencia, la experiencia del que busca reconocer su propia naturaleza, dañada por la existencia, en el sí propio de su intimidad.

El pintor, muestra su cuerpo, demuestra la libertad moral en el cuerpo. Hay  cuerpos, porque los veo y los toco, dirían ustedes. Esta prueba es absolutamente buena. Y, el artista, muestra su libertad moral, porque la siente el espectador en su mirar. Cree tocarla. Cada día, el espectador, se viste y se desviste, ocurre a cada instante, y este hecho que veo en mi, que he visto mil veces, lo tiene el espectador en cada lienzo, en cada fotografía. A esto lo llamo, libertad.


¿Cómo ser de verdad yo mismo?


Conocer y querer, o inteligencia y voluntad son, de raíz, acción o esfuerzo. ¿Cómo ser de verdad yo mismo? se convierte así en ¿cuánto puedo?. Sí, Ángel Maciá descubre su sentido íntimo en un penoso análisis que intenta saber de sí, y en este camino halla el yo como voluntad, como esfuerzo, que se ejerce frente a un mundo que muestra su realidad en la resistencia de los otros. Cuando soy –nos diría el artista- digámoslo así, no soy sino con ayuda de ti que eres mi espectador.

Podemos hablar de la esencia del artista porque estamos refiriéndonos a sus cuadros. Y de esta inseparabilidad de ambos términos, la esencia del cuadro y la esencia del artista, brota el yo. Estamos pues, ante un tipo de realidad muy particular, porque al yo de Ángel Maciá no le basta con que sea, con que esté dotado de existencia real, o para entendernos, “extramental”, es decir, ser una pura idea, sino que precisamente este yo ha de estar mostrado o revalidado su ser ante él mismo, ante el pintor, y que se ofrezca o presente poniéndose delante a la manera de algo que ha sido arrojado ante el espectador.

El cuadro –la cosa en cuanto conocida por el pintor, o tomada como hecho tangible- goza  así de una existencia peculiar y distinta a la propia, y se injerta en la del artista. Brentano, otro filósofo del siglo XIX, llamo a esta particular forma  de hallarse algo en o ante  el conocedor –en nuestro caso el pintor- con una palabra que siempre necesito ir acompañada de aclaraciones a pie de página de los traductores: la llamo inexistencia –entendida, claro es, como existencia en. De modo que, a fin de cuentas, para que exista algo que podamos considerar como un hecho ha de coincidir, en el caso que nos ocupa, el cuadro con el pintor; es decir, ha de saberse a sí mismo con el cuadro, y gracias precisamente al cuadro –pues sin él, no hay yo. He aquí, como ser de verdad yo mismo.

Nuestro artista ha mostrado con sus obras el mundo interior, iluminado por la peculiar claridad que llamamos conciencia, se presenta como una fluencia temporal en que los “cuadros inexistentes” –recordemos a Brentano- o contenidos allí expresados se van sucediendo unos a otros.  ¿Y cual de éstos cuadros podría reclamar una prioridad sobre los otros, hasta parecernos conditio sine qua non de la existencia del pintor? ¿Habrá un cuadro constante, por debajo de todas las apariencias? Cada cuadro o fotografía del maestro patentiza el conocimiento que sobre sí tiene el pintor, al tiempo que pone de relieve la continuidad o unicidad de su yo en medio de aquella variación de lienzos, texturas y fotogramas.

"El Árbol de la Vida" Óleo sobre Lienzo


Cuando decimos que el artista posee sus actos porque antes se posee a sí misma, ¿qué queremos decir?

Evidentemente, que el artista puede aparecer de algún modo previo a su actuación. Con lo cual, el pintor, sólo se manifiesta en la experiencia en y por su relación activa con su cuerpo. Los pasos previos que habían de conducirle a la respuesta a esta pregunta son muy claros. El espectador lo que tiene ante sí, lo que el pintor supo resolver como problema acaecido en su adolescencia, el artista lo trato con la eficacia real de la voluntad. Desarrolló el hábito de pintar rompiendo así la distinción entre actividad y pasividad que subyace en todo ser humano. Por su dimensión pasiva, la persona queda absorta en lo que experimenta hasta el punto de no separarse de sus propios estados, y consiguientemente, de no poder decir siquiera “yo”; la actividad, en cambio, nos desdobla y en el esfuerzo y por el esfuerzo acontece el conocimiento. Aquí se nos muestran sus cuadros y su modo peculiar de enfrentarse con su conflicto. Aquí entra el hábito: se produce  un esfuerzo que funda el conocimiento de si mismo al realizarse el enfrentamiento dinámico del pintor con el lienzo, y de este modo, podrá y tendrá que ocurrir en tal caso lo que sucede con toda habituación, y es lo que ve y aprecia el espectador, que se ha alcanzado la perfección y precisión enorme a través del acto de pintar disminuyendo así la conciencia de dolor y sufrimiento que el pasado acarreó.

Conclusión:

Hemos analizado la figura del artista no desde la perspectiva biográfica del “sentido” de la obra, sino desde la biológica de la “fuerza” (la resistencia). Si analizamos la  trayectoria personal de Ángel Maciá en su conjunto, en un principio había comenzado por inquietarse ante la dificultad de descubrir una medida con que calibrar el alcance  de su producción propia (recordemos su etapa paisajista, o los detalles anecdóticos del mar y la belleza de los faros), luego sus intereses se situaron en un orden distinto, el de averiguar cuál de las orientaciones posibles a tomar es la que resulta, para su yo, estrictamente verdadera. Y, he aquí, que el pintor está ahora en condiciones de dar respuesta a ¿cuánto puedo?, y, a juzgar por la obra, si tuviéramos que decir lo que puede él solo, habrá que decir que menos de lo necesario para ser quien es, porque cuando se es, lo soy con ayuda del espectador. Sin su presencia estaría abocado al fracaso.

"Ausencia" Óleo sobre Lienzo

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Bibliografía

Carpintero, H. (1970). Teoría psicológica y experiencia vital en Maine de Biran. Tesis Doctoral. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Madrid. Madrid.

Marías, J. (1996). El tema del hombre. Madrid: Espasa Calpe.

Ferrater, J. (2001). Diccionario de filosofía. Tomo II y IV. Barcelona: Ariel, Ed. 




[1] Biografía: Nació en Bergerac en 1766, y moriría en Paris en 1824. Pierre Maine de Biran resulta ser una figura bien estudiada y mal conocida. Se formó en el seno de dos corrientes: ilustración y naturalismo, y se encontró, más adelante, en un mundo nuevo, el Romanticismo. En cierto modo, Main de Biran, traspasa el umbral entre dos edades, nació “moderno” y murió “contemporáneo”.
[2] Las pinturas que acompañan este texto están realizadas por el pintor cartagenero Ángel Maciá y forma parte de la exposición “Tricotomía” proyecto artístico dentro del programa de Arte + Salud Mental que realiza la Fundación Cattell Psicólogos  para a través del arte sensibilizar y comprometer a la población con la lucha contra el estigma asociado a los problemas de salud mental.
Esta exposición se puede visitar en la sede de la Fundación Cattell Psicólogos sita en C/ Trapería nº 6, 1º B, 30001, Murcia del 24 de febrero al 13 de abril de 2018.