lunes, 1 de enero de 2018

TAN SOLO CUATRO PROPÓSITOS PARA EL 2018

Dra. Mª Nieves Martínez-Hidalgo    
Tan solo cuatro propósitos para el 2018.
Dra. Mª Nieves Martínez-Hidalgo y Dr. Juan José Regadera
Dr. Juan José Regadera
Psicólogos Clínicos
Psicoterapeutas
                           












¿Por qué esta costumbre de comenzar el año con nuevos propósitos?

Las personas necesitamos metas, ilusiones que alimenten el sentido de nuestros días. No se puede vivir sin dirección. Las rutinas dan un marco a nuestra existencia, pero no un significado. El ser humano vive impulsado por la energía procedente de esos nuevos proyectos en los que se embarca y que, ampliando el horizonte, marcan el norte, nos orientan y proporcionan información sobre el lugar hacia donde nos dirigimos, sobre el camino a seguir, también sobre nuestros compañeros de viaje (conocidos y/o desconocidos), nos ceden un espacio y un tiempo en el que "respirar", alentando "las ganas de vivir".

Del latín propositum, el propósito es la intención o el ánimo de hacer o dejar de hacer algo. El propósito también es un objetivo, una meta que puede estar relacionada con el desarrollo o cuidado personal, es algo que se quiere conseguir y que requiere de esfuerzo y de ciertos sacrificios.

¿Qué factores intervienen en el proceso del cumplimiento de los propósitos?

Se dice que querer es poder. Pero la voluntad no es el único factor que media para el cumplimiento de los propósitos, los estilos cognitivos, el modo en que nos interpretamos a nosotros mismos y las circunstancias que nos rodean también influyen.

a) En primer lugar, hay que meditar sobre aquellos aspectos de nuestra vida en los que necesitamos mejorar, si es eso lo que deseamos realmente. Puede ser útil hacer un listado para después clasificar todos esos propósitos de nuevo año en función de nuestra escala de prioridades. Es importante no comenzar con diez propósitos a la vez.

b) Ser realista. No proponernos metas imposibles de cumplir, bien porque no dependen exclusivamente de nosotros (tener pareja), bien porque están fuera de nuestro alcance (pilotar un avión si tenemos discapacidad visual). De este modo, evitaremos llegar a sentimientos de frustración (me da rabia, me enfada no conseguir lo que quiero) o victimismo (todo me sale mal; no consigo nada de lo que me propongo).

c) Aceptar los fallos y no caer en el desánimo. Es normal, cometer errores. No siempre estamos en condiciones de cumplir con nuestros objetivos. Sin embargo, no hacer de ello una excusa que nos impida seguir hacia delante. Es positivo valorar el hecho de haber tomado la decisión de emprender un nuevo proyecto y premiarse ante cualquier pequeño paso.

Un viaje de mil millas comienza con el primer paso. Lao-Tse

d) Comenzar con pequeños pasos. Decía el novelista inglés Charles Reade con gran acierto: 

"Siembra un acto y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un destino"

Y así es, las personas que creen en sus sueños y cuentan con una autoestima adecuada, van materializándolos paso a paso y, al mismo tiempo, van adquiriendo una serie de hábitos que dan forma a su carácter y le permiten alcanzar sus metas.

e) Cuando surgen dificultades o nos invade el desánimo, hay ciertas ideas irracionales o erróneas que pueden conducirnos al abandono de nuestras metas. Es importante, saber rechazar estos pensamientos negativos sustituyéndolos por otros más constructivos y adecuados. Pensar, por ejemplo: "Nunca lo voy a conseguir" te lleva a un sentimiento de impotencia, angustia y/o depresión que te dejará sin fuerzas para continuar con tus proyectos. Cambiar este pensamiento irracional por otro más racional como: "Hoy no he podido levantarme a las 7 para estudiar, pero mañana si me voy a levantar" te da la energía y la motivación necesaria para volverlo a intentar.

f) Hacer un horario personal con las metas y las conductas a realizar en el día a día y colocarlo en lugar visible es otro modo de facilitar su logro. Y llevar un registro diario del cumplimiento o no de los objetivos propuestos también facilita mantenerse dentro de los planes previstos.

h) Pedir ayuda o colaboración a familiares, amigos o compañeros puede ser de gran utilidad, en especial, en esos primeros días o semanas en que comienzas a instaurar un nuevo hábito como levantarte temprano para estudiar, salir a correr, comer sano, dejar de fumar, controlar el gasto económico o el mal genio.

i) Importante, aprender a respetar los planes, las metas, los objetivos personales y saber decir "no" cuando te llegan propuestas que te harían desviarte de lo previsto.

A veces, emprender nuevas metas nos conduce a dejar viejos hábitos

Nuestros propósitos para año nuevo.

Como nuestros lectores saben, a nosotros como psicólogos nos interesa la persona. Eso ya lo hemos dicho en otras ocasiones. Y nos interesa la persona real, la persona de carne y hueso de la que hablaba Unamuno. Pero esa persona real, que es también “alguien corporal”, es tiempo.  Es alguien vuelto hacia el futuro, alguien que se está realizando.

Julián Marías, discípulo de Ortega y Gasset, afirmaba que el rostro de una persona es programático. En un rostro vemos, si contamos con esa capacidad de mirar piel adentro, lo que la persona va a ser y esto en dos sentidos bien diferentes aunque conectados: el de la intención inmediata y el proyecto vital. 
  • La intención inmediata es expresión, es decir, la manifestación de datos actuales y pasajeros.
  • El proyecto vital es significación. Lo que en el rostro se aprecia como parte del proyecto personal y biográfico.

Suele decirse, aunque no hay razones claras para ello, que el término griego prosopon (cara) ha sido el punto de partida y fundamento de la noción de persona. Y como dijimos al principio de nuestra disertación, de esto queremos hablar hoy aquí, de la persona y del futuro, y de los buenos propósitos que le deseamos para este nuevo año que acaba de iniciarse.

Siguiendo con la línea de nuestra reflexión deseamos, para este nuevo 2018, el equilibrio de cuatro aspectos esenciales en el funcionamiento de la persona, a saber:

1. Identidad.
  • Que la persona tenga una conciencia permanente de un yo único conocedor de sus límites y roles apropiados.  
  • Con una autoestima positiva, uniforme y autorregulada. 
  • Capaz de hacer autoevaluaciones precisas.
  • En definitiva, una persona capaz de sufrir, tolerar y regular la completa gama de emociones que nos depara la vida y las circunstancias en las que nos encontremos.

2. Autodirección.
  • Que la persona establezca y aspire a metas basadas en una evaluación realista y razonable de sus capacidades personales. 
  • Que  su comportamiento logre satisfacerle en múltiples esferas.  
  • Y que pueda reflexionar y obtener un significado constructivo de su experiencia interna.

3. Empatía.
  • Que la persona sea capaz de comprender con precisión las experiencias y motivaciones de los demás en la mayoría de las situaciones. 
  • Que comprenda y aprecie los puntos de vista de los demás incluso cuando está en desacuerdo. 
  • Y por supuesto, que sea consciente del efecto de las propias acciones sobre los demás.

4. Intimidad.
  • En último lugar, que la persona sea capaz de mantener múltiples relaciones satisfactorias y duraderas con su entorno personal y social. 
  • Desee y participe en una serie de relaciones cercanas, recíprocas y de apoyo mutuo.
  • Se esfuerce en cooperar y en obtener beneficios mutuos y respondiendo de manera flexible a la variedad de ideas, emociones y comportamientos de los demás.


Conclusión:

Alcanzar cada uno de estos cuatro propósitos puede facilitar: 
  • Una mayor estabilidad emocional 
  • Mostrar un afecto más positivo
  • Disminuir la ansiedad y mostrar menos excentricidad, sumisión y hostilidad ante las circunstancias personales
  • Ser más perseverante en las tareas de la vida
  • Alejarnos de estados depresivos y desconfiados o suspicaces
  • Intentar superar y cambiar las conductas evitativas y las manipuladoras, por comportamientos más constructivos.

Alcanzar cada uno de estos cuatro propósitos nos puede aportar:
  • Una mayor amabilidad frente a la vida y hacia los otros
  • Más autenticidad, humildad, preocupación por los demás, sensibilidad, serenidad, responsabilidad y concentración en nuestras cosas y en el mundo que no rodea 
  • Además de una mayor capacidad para asumir los riesgos y retos que nos ofrece la vida.

Decía Klages, gran estudioso alemán de la caracterología, que “sólo comprendemos cuando nos sentimos conmovidos”, y estos cuatro puntos tratados hoy aquí son un resumen de cómo el “mundo interno y el externo se tocan” aportando armonía y paz en nuestras vidas.

Más información en esta entrevista realizada a la Dra. Mª Nieves Martínez-Hidalgo en el programa de radio MuryCíahttp://www.orm.es/programas/murycia/murycia-los-propositos-de-ano-nuevo-con-la-psicologa-nieves-m-hidalgo/

Dra. Mª Nieves Martínez-Hidalgo en Onda Regional de Murcia
Dra. Mª Nieves Martínez-Hidalgo en el programa de radio MuryCía


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