viernes, 28 de septiembre de 2018

Claves para la prevención del suicidio

Dra. Mª Nieves Martínez-Hidalgo
Psicóloga Clínica
Psicoterapeuta



En la actualidad, los problemas de salud mental son una fuente de preocupación para todos los estados tanto por su alta prevalencia en población infanto-juvenil (20%), como por las graves consecuencias del estigma asociado.
Es importante resaltar que una de las principales barreras para la búsqueda de ayuda profesional es el estigma. La ausencia de diagnóstico clínico y tratamiento en población infanto-juvenil, conlleva serias consecuencias como agravamiento de los síntomas, abandono y fracaso escolar y altas tasas de suicidio, entre otras. Además, la OMS (2013) prevé que para el año 2020 la prevalencia de los problemas de salud mental aumentará en niños y adolescentes hasta un 50% y será la primera causa de discapacidad entre los jóvenes.
Hay que tener en cuenta que casi la mitad de los problemas de salud mental debutan antes de los 14 años; también que, actualmente, sólo la depresión es la enfermedad que más contribuye a la carga mundial de morbilidad entre los jóvenes de 15 a 19 años de edad (OMS, 2013); y un informe recientemente publicado por la OMS (2017) afirma que entre las principales causas de muerte evitables, están los accidentes de tráfico, las infecciones respiratorias y los suicidios (67.149 adolescentes en 2015). Las estadísticas según sexo indican que el suicidio en chicas es la segunda causa de muerte en todo el mundo y la quinta en chicos. Según este mismo informe, la mayoría de estas muertes se podrían prevenir con la mejora de la educación en salud mental, de los servicios de salud y de atención social.
En España, el suicidio es la primera causa de muerte por factores externos y las cifras se han multiplicado en los últimos años.
La prevención del suicidio pasa por la educación en salud mental y ésta debe iniciarse desde educación infantil como una asignatura más del currículo escolar, al nivel de la educación física, el inglés o las matemáticas. Cabe preguntarse, de qué sirven los títulos universitarios, los exigentes “Dobles Grados”, si no estamos preparados para vivir de forma saludable.
Sin embargo, si lo importante para padres, políticos, empresarios y educadores es el individualismo y la competitividad, de nada servirá plan de prevención del suicidio alguno, vamos abocados a la frustración, a la enfermedad mental y física, a la violencia intra e interpersonal.
Siento no ser más optimista, pero no creo en programas pioneros cuando fallan los valores y las bases en las que sustentamos el desarrollo social.
¿Qué podemos esperar de las actitudes extremadamente competitivas, consumistas y narcisistas que prevalecen en la sociedad actual?
Fracaso, soledad, ostracismo, alienación, violencia, autolesiones, suicidios y parasuicidios…
La esperanza la mantengo y me comprometo a seguir luchando con todos los que se han subido a esta nave de locos que es la Fundación, en la que vamos trabajando de forma voluntaria, viajando de puerto en puerto, con nuestros programas antiestigma de sensibilización y educación en salud mental.
Ojala, las Consejerías de Sanidad y de Educación aúnen fuerzas y se comprometan a incluir una asignatura sobre educación en salud mental en los planes de estudio de niños y mayores. Quizás, ese sea el mejor Plan de Prevención del Suicidio, ya que, desde niños, se aprendería a hablar con naturalidad de las cosas que nos preocupan, a no tener vergüenza o miedo a ser etiquetados como raros o diferentes por tener una condición de diversidad en salud mental, a no acosar, ni discriminar, ni excluir a los compañeros por prejuicios o por no ser afín a las normas del grupo. Aprenderíamos y asimilaríamos con humildad la debilidad de la condición humana y que todos, en algún momento de nuestra vida, necesitaremos ir al psicólogo, al igual que visitamos al dentista. Aprenderíamos que pedir ayuda a los amigos es un síntoma de inteligencia y no de inmadurez o debilidad y que si, en ese preciso instante, estamos pensando en el suicidio, en que el dolor nos supera y no vemos un futuro esperanzador, podemos llamar a un compañero, hablar con él, explicarle lo que nos sucede y encontrar algún tipo de solución que alivie la tensión del momento. A veces, sólo poder expresar y compartir con otro ser humano la idea o la urgencia de querer desaparecer, relaja y hace que un rayo de luz ilumine alguna zona de nuestro cerebro que nos lleva a la disminución de ese impulso que parecía irrefrenable.
Los suicidios se pueden prevenir cuidando la salud mental, aprendiendo recursos y herramientas que nos procuren hábitos de vida saludable, relaciones sociales asertivas, realización y emprendimiento de actividades constructivas y, mejor, si es desde la cooperación, desde un plano de horizontalidad, sin competitividad, respetando las necesidades y los tiempos de cada uno, las características de personalidad, la vocación y el propósito vital.

domingo, 23 de septiembre de 2018

La Escuela de Padres como camino para la prevención de problemas conductuales y emocionales en niños y preadolescentes.



Folleto  de la I Edición de la Escuela de Padres de la Clínica Cattell Psicólogos



Nuestro principal objetivo al realizar este proyecto de Escuela de Padres es trabajar desde la prevención. El niño/a es un ser plástico que responde rápida y eficazmente a los ejemplos que se le dan de manera adecuada. La intervención temprana es esencial ante los problemas psicológicos en niños/as y adolescentes para mantener una mejor salud mental en la edad adulta. Por tanto, prevenir y tratar la aparición de problemas en la infancia, es hacerlo también con la adulta (Esparza y Rodríguez, 2009; Orgilés,Gómez, Piqueras y Espada, 2014). Atendiendo a estos principios hemos trabajado para poner en marcha un programa de tratamiento de prevención primaria. Este tipo de tratamiento está enfocado para la población general, para todas aquellas familias que quieran formarse en educación emocional con el objetivo de prevenir la aparición de problemas conductuales y psicológicos en sus hijos/as y para aquellas familias que ya han detectado la aparición de problemas emocionales y comportamentales en los mismos y quieren poner solución. El objetivo es dar recomendaciones específicas ajustadas a cada nivel de edad y cada situación particular para que las familias puedan afrontar y solucionar los problemas más frecuentes que puedan darse en sus hijos/as (pensado para niños/as de entre 3 y 12 años). Trabajamos reflexionando sobre el papel que ocupan los padres como modelos y referentes de los niños/as, incidimos en la importancia de manejar el autocontrol en el adulto con el desarrollo de estrategias propias para los momentos más difíciles, cómo aplicar consecuencias ante los comportamientos menos adecuados, alternativas al uso de los gritos y el castigo físico a través de otras herramientas más positivas y constructivas que no dañan la autoestima de los niños y niñas, apostando por el desarrollo de una relación positiva basada en la escucha activa, los juegos compartidos, un apego seguro, el uso de elogios y refuerzo positivo, apoyo y motivación. Trabajamos la relación entre los hermanos y hermanas, cómo mejorar y prevenir los celos y disputas entre ellos, cómo responder ante las demandas de atención, de qué manera desarrollar la autonomía y responsabilidad en los hijos e hijas teniendo en cuenta su nivel de desarrollo y reflexionamos sobre las fases del desarrollo emocional en los niños y niñas para acompañar este proceso ayudando a identificar y expresar sus emociones mejorando la comunicación entre padres e hijos/as.

Si crees que puede beneficiarte a ti y a tu familia realizar con nosotros la Escuela de Padres, no dudes en solicitar información y resolver las dudas que puedan surgir así como exponernos tu situación particular.

El programa consta de 12 sesiones que se realizan cada quince días, por lo que se llevan a cabo dos sesiones al mes. 


Solicitud de información e inscripción llamando al 968 274 231 o escribiendo a la dirección de correo escueladepadres@cattell-psicologos.com