sábado, 27 de octubre de 2018

USTEDES SE TIENEN QUE ENCONTRAR

Por Joaquin Regadera
Pensador y cineasta













Para tener la razón hay que convencer a la gente de que se tiene la razón. Pero, para ser más inteligente, se tienen que encontrar los motivos por los que une misme está equivocade. Para lidiar con las tendencias autoritarias, hay que hacerse amigue de todo aquello que se desconoce. Ello conlleva cierto dolor, porque se estaría intentando comprender por qué se es un imbécil tendencioso, y hay muchas razones para ello. Obviamente, no es el mecanismo para obtener estabilidad psicológica a corto plazo. Mas se trata del único mecanismo conocido para mejorar las cosas en un periodo a largo plazo. Las relaciones cerradas funcionan como un acelerador del conflicto, porque los contextos cerrados, más que proteger, mortifican. Por ello, cuando se discute con alguien a quien se ama, si se trata de una relación cerrada, la discusión tiende a salirse de control muy rápidamente, sobre todo si se es una persona explosiva. Y lo curioso es que el motivo de la discusión está en realidad vinculado a un motivo subyacente mucho mayor, que a su vez está vinculado a una serie de motivos subyacentes que van siendo mayores en función del tiempo que se haya prolongado la relación sin haber llegado a resolver del todo cada uno de los distintos conflictos que inevitablemente han ido surgiendo a lo largo del tiempo. Por tanto, en una discusión con la persona a la que has amado por un tiempo, conviene recordarle de verdad las cosas buenas que se han estado haciendo durante la relación, para luego reconocer que hay también un problema por resolver que debería ser concordado para solucionar los desajustes del nosotres.

Hay que mentalizarse consecuentemente para no caer en las trampas que conducen al divorcio. Valga la redundancia, se trata de comprender de qué se trata todo esto. Es una forma de interesarse por los conflictos autoritarios y por el totalitarismo, del cual la familia narcisista es una síntesis perfecta. Probablemente todes tengamos una parte tribal en la que tendemos a basarnos en nuestro grupo, orden del que surge y se ramifica la compasión para unirnos fuertemente a nuestra manada, de una manera similar a la madre que es compasiva con su criatura porque lo ama. Es decir, la compasión es la fuente del tribalismo. Y, desde luego, una madre no es compasiva con el enemigo cuando se trata de proteger a sus criaturas. La empatía no es de hecho una virtud perfectamente limpia sino que puede ser responsable de acciones atroces e inhumanas, porque depende siempre de con quien se esté empatizando. Tanto es así que resulta muy valioso aprender a emplear bien las herramientas que suponen la intolerancia y el odio. Y, si tienes que luchar contra el dragón, debes ir a su cueva antes de que él venga a tu aldea. Hay que ver el peligro viniendo hacia aquí. Hay que adelantarse a lo que va a suceder. Más que por valentía o coraje, por sentido común, se debe mirar al futuro. A la hora de imaginar una utopía, hemos de tener presente que, además de las construcciones sociales, existen las grandes narrativas unificadoras, las estructuras de valores, las bases biológicas del ser humano, y la identidad -personal, nacional, occidental u oriental, de género, sexual, racial y étnica. Y, a la hora de deconstruir el patriarcado para dinamitarlo y dar lugar al pluriverso, hemos de comprender que la sociedad es falogocéntrica porque privilegia lo masculino en la construcción de significados. Mas, al mismo tiempo que se revierte el efecto falo-logo-céntrico de la sociedad, hay que procurar una reestructuración de las bases lingüísticas, filosóficas y actitudinales, recordando que la dialéctica da lecciones mientras la dialógica conversa hacia la verdad.


La Unión Soviética, entre 1919 y 1959, asesinó a unas cuarenta millones de personas en nombre de la opresión del sistema. Desde luego, las ideas comunistas son atractivas desde el punto de vista intelectual y también si se está orientado hacia la compasión desde la perspectiva de la personalidad, porque las ideas comunistas están basadas en principios marxistas como “De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades”. La idea de que la sociedad deba cubrir las necesidades de la gente resulta atractiva. El único problema es el hecho de plantearse quién define las necesidades y quién define las habilidades. Porque, en la práctica, estos principios se han convertido en legislación y la legislación ha derivado en genocidio. Tras saberse esto, la misma izquierda compasiva e intelectual dejó de hablar de la clase trabajadora para empezar a hablar de poder e identidad grupal. Pero la filosofía patológica subyacente se mantuvo exactamente igual. De esta forma, la nomenclatura cambió haciéndose más atractiva, y la Unión Soviética cayó en 1991. Hoy en día Corea del Norte es un ejemplo de un sistema patológico, pero nos falta memoria histórica. Por ello, cuando alguien dice que no ha habido todavía un verdadero comunismo, parece decir que si hubiese estado en el lugar de Iósif Stalin sí hubiera comandado la utopía, en lugar de las masacres genocidas propias de la violenta dictadura del proletariado, porque creería entender bien la doctrina comunista y que todo lo que pretende representar es bueno. Pero, incluso en el caso de que sí lo hiciese mejor porque realmente fuese más competente que el mismísimo Stalin, alguien le habría disparado por la espalda por haber llegado a hacer algo bueno. De hecho, Iósif Stalin fusiló a los comandantes de la Guardia Roja rusa que lideraron la Revolución Soviética, junto con sus familias y millones de personas más. Aparte de que implementar tu bondad a otras personas poseídas por tu ideología es casi tan improbable como imposible.

La clave de la esperanza está en el valor. Simple y llanamente, para tener alguna esperanza en la vida es necesario saber valorar las cosas, porque al valorar una cosa ésta se sigue y es en el seguimiento mismo donde se encuentra el significado y el sentido de la vida. Todo lo demás es sufrimiento. El resto, aquello sin sentido y sin significado, es mero sufrimiento. Por el contrario, aquellas cuestiones que sí tienen sentido nos motivan y nos protegen del dolor. Hoy en día se está produciendo una lucha ideológica y, más profundamente, una lucha filosófica, perpetrada por unos grupos contra otros grupos. Y cada cual quiere estar apegado a su grupo, haciendo de su grupo su única parte relevante, su única parte real. Por lo que más nos vale aprender a emplear bien el diálogo en lugar de la dialéctica, porque es precisamente la dialéctica la que nos conduce a una guerra ideológica y filosófica constituida por parloteos entre grupos de identidad y censuras contra aquellas personas con las que no se está de acuerdo, apropiándose del miedo y de la compasión mientras se niega la intolerancia propia. Por ende, se trataría de fraccionar a los grupos oprimidos hasta llegar al individuo. El individuo, como sujeto político, representa el axioma del prójimo injustamente oprimido. Así, si la vida fuese sufrimiento, habría que empezar por reducirlo en une misme, arreglando la propia vida para que cuando tu padre muera no te pille llorando en un rincón y puedas ayudar a planear su funeral y puedas también mantenerte firme para que la gente se pueda fijar en ti como un buen respaldo en el que apoyarse, antes que conformarte con ser una maldita víctima.


miércoles, 24 de octubre de 2018

LAVARSE LOS OJOS

Por Joaquin Regadera        Pensador y Cineasta















Para vivir en armonía hemos de ser buenas personas y, para ello, lo primero es mejorar dejando de pensar, de decir y de hacer el mal. La jerarquía competente no es una cuestión de poder sino de aptitud. Para ello conviene comprender que los sistemas cognitivos son la interpretación del mundo y tienen niveles axiomáticos. Si nuestra subestructura axiomática es la ciencia y ésta, la ciencia, da por errónea una creencia, cambiamos la creencia. Pero si nuestra subestructura axiomática es la creencia y ésta, la creencia, da por errónea una ciencia, cambiamos la ciencia. La dinámica entre la armonía y el desequilibrio se haya entre nuestros hemisferios. El izquierdo se dedica a lo que conocemos y el derecho a lo que desconocemos. El izquierdo opera lo no verbal, las motivaciones biológicas y emocionales. Nuestro sistemas axiomáticos se validan mediante la práctica con les demás en función de sus respuestas emocionales. Se validan sólo si a lo largo del tiempo satisfacen a les demás. Modelamos el mundo imitándolo, asignándonos roles que satisfagan a les demás para hacer que el juego continúe. El sistema axiomático no se justifica con referencia al método científico sino con base en la satisfacción de todes les participantes. Mientras el poder degenera en violencia, las jerarquías espontáneas funcionan porque resultan satisfactorias, a pesar de que se refinen hasta lo dramático. Lo que opera al comienzo de las jerarquías espontáneas es el logos, lo admirable. Nuestra cultura se basa en la evolución de formas exitosas de maniobrar dentro de las estructuras jerárquicas, mapeando nuestra adaptación; primero, mediante la admiración; segundo, imitando aquello que admiramos, extrayendo aquello que nos interesa para exteriorizarlo con nuestra estructura corporal; tercero, describiendo los patrones de éxito para establecer las reglas, habitualmente basadas en las costumbres. Es decir, mapeamos las costumbres del drama para representarlas, transmitirlas y tenerlas a nuestro alcance. Y luego nos alejamos de las costumbres para contemplar cuáles son las similitudes entre todas ellas.


Lo bueno y lo malo no son las personas en sí sino algo que está en ellas. Por ejemplo, Eric Harris, uno de los asesinos de la Masacre de la Escuela Secundaria de Columbine, estaba poseído por una maldad que sólo pudo descubrir al sentarse en un lugar oscuro para alimentar su odio durante meses y años hasta que éste lo controló. Mas también podría haberlo controlado el amor, con la distinción de que el potencial de las buenas intenciones es lo que da lugar a la armonía. En cualquier caso, se trata de comprender que lo que sabemos ya no es suficiente, porque si creyésemos que sí lo es, suplantaríamos lo transcendental. Lo transcendental es el despertar, es el hecho de reconocernos desnudas, vulnerables, mortales, susceptibles de caer en el bien y el mal. Lo transcendental es la cognición que delimita la separación entre la ética y la realidad del objeto, es decir, la realidad de aquello que tiene sus propias reglas. Cuando descubrimos nuestra desnudez y vulnerabilidad, nos avergonzamos y escondemos del mundo o de nuestro destino porque dudamos de nuestras capacidades. Y nos resentimos no sólo porque descubramos que nosotres mismes seamos vulnerables sino porque comprendemos que les demás lo son también y por tanto podríamos hacerles daño. Esta es la cognición con la discernimos entre el bien y el mal, el proceso con el que desarrollamos nuestra capacidad crítica.

El logos es lo admirable que actúa en las personas hacia lo bueno. La consciencia ha de tomar sus propias decisiones sobre qué debe multiplicarse. Así es como el meme se convierte en una realidad biológica, porque hay algunas formas de conceptualizar que se vuelven integrales, como una fuerza evolutiva en sí misma. La consciencia extrae lo correcto del potencial mediante la verdad. Luego se manifiesta en la consciencia individual, dando lugar al logos interno, fundamento metafísico de la idea del derecho y la responsabilidad naturales. El logos es la fuerza que impulsa la evolución humana. Se ha de tener el debido respeto por une misme y el debido miedo de une misme, porque las decisiones que se toman podrían desviar la estructura de la realidad. Somos agentes actives dotades de logos, y hemos de tratar a les otres de manera que quieran jugar con nosotres. Hemos de lavarnos los ojos después de cada mirada, porque debemos tomar el caos que tenemos enfrente para convertirlo en un orden habitable con la actitud adecuada para hacerlo. Hemos de limpiar nuestra habitación, concibiendo el orden en relación con un propósito. Hemos de armonizarnos a nosotres mismes, y más adelante a nuestros alrededores inmediatos. Con disciplina, hemos de abarcar objetivos a nuestro alcance, porque cualquier pequeño éxito proyecta luz sobre la existencia, si tomamos en serio nuestro microcosmos. Hacer que nuestros microcosmos sea significativo es la embarcación que nos llevará a través de la tormenta cuando cerremos la escotilla. Nuestros errores están ligados al infierno de la tormenta. La culpa no es tanto de los líderes como de los fracasos éticos de todes les individues no dispuestes a expresar sus verdades ni a actuar acorde a lo que saben que es correcto y que terminan acumulando y produciendo el desastre. Tenemos que armonizarnos para manifestar nuestro potencial, porque conseguir que lo literal y lo metafórico funcionen al mismo tiempo construye realidad. Por ende, tenemos que arreglar nuestra vida para evitar cometer errores conscientes que nos conducirían al malestar.

El porno es fruto del puritanismo, del decoro de la relación entre los cuerpos. La mutación antropológica se trata del impacto de las tecnologías digitales sobre nuestra percepción y nuestra sensibilidad, sobre nuestra capacidad de interpretar señales no discursivas, no-codificadas. Capacidad que se ve atrofiada por nuestra exposición a las tecnologías digitales que funcionan según la lógica formateada del código. El alcance de la mutación digital es muy profundo, porque la atrofia de la sensibilidad implica una atrofia de la empatía, que es la capacidad de sentir-con, de sentir al otro como prolongación de mi existencia y de mi cuerpo. La base sensible de la solidaridad. Los seres humanos están hablando con autómatas y perdiendo la capacidad de hablar con otros seres humanos. La relación entre seres humanos se ha vuelto una relación sin cortesía, sin este tipo de sabiduría especial que es el desciframiento de la ambigüedad en condiciones de empatía. El porno es justamente la sexualidad sin ambigüedad, donde la ambigüedad queda cancelada desde el comienzo. Se sabe siempre lo que va a pasar. Por el contrario, el aburrimiento es pasar una tarde imaginando cosas, no sabiendo exactamente qué hacer ni qué va a pasar. Hay un mundo entero que se abre. Entonces une se aburre y desea la aventura. No obstante, hoy vivimos en la condición totalmente contraria: una condición de angustia, de exceso de aventuras, demasiadas aventuras que además no vivimos pero que nos rodean y que nos obligan a vivir eventos que no estamos viviendo. La palabra ha sido despegada del cuerpo. Hablamos mucho, pero los cuerpos no se encuentran. Y cuando los cuerpos se encuentran no saben hablar. Ese es el problema de la relación erótica, y también el problema de la relación política y de la relación social. Tenemos que empezar, no sólo un discurso, sino una práctica de relajación de las expectativas, en primer lugar en la dimensión de la existencia cotidiana. Hay que decir: “sí, la aceleración y el deseo de tener muchas cosas han ganado, pero ¿y a mí qué me importa?” Lo importante no es ganar o perder, sino permanecer impecables, elegantes. Impecable significa que no hay reglas, que yo decido las reglas con mis amigues. Y la única regla que vale es la regla que nosotres decidimos. Se puede fundar una política sobre la idea de que no hay reglas, sólo las reglas que decidimos de manera afectiva, erótica, siempre tentativa, siempre redefinible. Esa es la manera de enfrentar el miedo. Tenemos miedo a la percepción de que la vida se nos está escapando y no la vivimos. Mas, la buena vida puede ser volver al aburrimiento. Sí, volver al aburrimiento como terapia de la angustia es la manera de enfrentar el problema. Porque el movimiento de relajación de las expectativas es el comienzo para una nueva aventura.


jueves, 18 de octubre de 2018

DOS CAUSAS DE LA DEPRESIÓN

Por Joaquín Regadera 
Pensador y Cineasta                     











    

Principalmente, la depresión se debe a la complejidad de las oportunidades sociales. Porque esta complejidad nos provoca incertidumbres de futuro, con base en que no sabemos del todo si los conocimientos que hemos adquirido en el pasado nos serán suficientes para seguirle el ritmo a un mundo cambiante o no.


Sacrificar el presente por el futuro, cultivándolo para obtener sus frutos, da seguridad pero no felicidad. Porque el efecto secundario de sacrificar el presente es la ansiedad. La ansiedad engendra una inestabilidad ética que nos hunde y nos ahoga en dudas existenciales. Y en este hundimiento se deforma la perspectiva nihilista de un pensamiento que, si estuviese sano, restauraría la jovialidad del devenir.

Lo que hace que la vida sea significativa es precisamente esta restauración de la jovialidad. Y se hace significativa de manera proporcional a las responsabilidades que se asuman en todas aquellas situaciones del mundo exterior en las que se participa. Porque estas responsabilidades son las que nos protegen de los sentimientos de aislamiento y penuria, de escasez y miseria, de tacañería y mezquindad, sentimientos de desgracia en general.

Otra de las causas de la depresión es la mala alimentación, sustentada en carbohidratos y azúcares, en lugar de nutrirse de una buena complejidad de minerales, vitaminas, grasas y proteínas. Si por cada célula humana tenemos en nuestro cuerpo cien células bacterianas, hay que cuidar bien la flora intestinal, porque el microbioma intestinal produce muchos químicos neuronales que intervienen en la regulación de nuestro estado de ánimo. Por ello hemos de evitar que nuestras bacterias intestinales se hagan adictas a los carbohidratos y a los azúcares, provocándonos antojos insanos que no hacen sino incentivar el crecimiento de este tipo de bacterias que interfieren en la química de nuestro estado de ánimo.



miércoles, 17 de octubre de 2018

ADIÓS A LA RAZÓN: PAUL FEYERABEND

Por Joaquín Regadera
Pensador y Cineasta



















Se cree que Paul Feyerabend es del "todo vale" sin más. Pero sus críticas de los intentos de codificación de la práctica científica están bien justificados. Ni en su libro Adiós a la razón es del todo un irracionalista. ¿Cómo es posible que la ciencia pueda depender tanto de la cultura y, sin embargo, producir resultados tan sólidos? En este caso, porque Feyerabend no olvida ni las predicciones ni la tecnología.

Un anarquista es como un agente secreto que juega al juego de la Razón para socavar la autoridad de la Razón -Verdad, Honradez, Justicia. Porque la ciencia no tiene porqué organizarse a tenor de unas reglas fijas y universales. Lo que no existe es una racionalidad global. Y hay que cuestionar la validez de la distinción entre descubrimiento y justificación. Por ejemplo, la anomalía de órbita de Mercurio adquirió un estatuto epistemológico diferente con el advenimiento de la relatividad general. Es decir, hay que cuestionar el sometimiento a las restricciones de orden racional.



En esta línea, hasta hace un par de años me aventuré voluntariamente a flirtear con lo irracional e ininteligible. Por el contrario, hoy en día ando flirteando con el polo opuesto para alejarme del todo vale, porque hemos de organizar nuestras vidas útil y competentemente para que merezcan ser vividas. Hacerse competente significa no dejarse dominar, significa hacerse de respetar tomando responsabilidades para con las formas en las que percibimos el mundo, porque, inevitablemente, tenemos que actuar para no sufrir petrificades. Se trata de comprender que las interpretaciones funcionales son finitas, y no infinitas como propone el posmodernismo, porque hay interpretaciones que no funcionan ni en el nivel biológico ni en el nivel de una convivencia cooperativa que no interfiera negativamente en nuestro futuro. La lógica del sentido común tiene la función de definir informadamente todas las delimitaciones ético-estéticas. En el caso de las políticas identitarias, se juega con una variación de la lógica clásico-marxista de opresores y oprimidos, dando por sentado que lo que más condiciona a una persona es su identidad, pero no es así. Porque no todos los antojos identitarios son socialmente útiles ni, por ende, de respetar.